
¿Podemos generar el hábito de ser creativos? ¿Educar la creatividad?
La película Amadeus dramatiza y pinta una mirada romántica acerca de los orígenes “divinos” de Mozart. Antonio Salieri, representando al mediocre compositor de la corte, es maldecido ya que le toca vivir los mismos años que Wolfgang, el dotado e indisciplinado genio que compone y escribe como si fuera sido tocado con la mano de Dios. Salieri reconoce la profundidad del genio de Mozart, y se cuestiona tortuosamente de por qué Dios habrá elegido a alguien tan poco merecedor de su pasta creativa divina.
Es un debate que viene arrastrándose desde el Romanticismo: los que creen que los actos creativos tiene sus génesis en (a) un inexplicable acto dionisíaco de inspiración, o bien (b) el tezón y el esfuerzo.
Suelo ser más bien un partidario de la segunda teoría. No caben dudas de que tenía muchísimas condiciones y talento, pero es difícil pensar que Mozart se haya transformado en Mozart sin la influencia y estricta educación de su padre. Leopold le enseñó a su hijo a temprana edad todo lo que él sabía de música, incluyendo armonía y contrapunto. Al final, nadie ha trabajado tanto como Mozart. A sus 28 años, tenía los dedos de las manos deformes por la cantidad de horas que pasaba practicando y tocando piano en escenarios, y escribiendo sus partituras.
Bueno a qué va todo esto? El año pasado me topé con el libro “The Creative Habit“, the Twyla Tharp, una consagrada coreógrafa norteamericana con más de 40 años de carrera a cuestas. No suelo enganchar con libros de recetas y de “auto ayuda” - una vez me llegó de regalo un libro de Coehlo, que aún pulula en algún estante - pero con este me vi tentado.
La autora, como podrán adivinar por el título del libro, es partidaria del esfuerzo y de la constancia para potenciar la creatividad. En sus palabras, te dará pistas de cómo enfrentar una hoja o una tela en blanco, una partitura, un nuevo plan de negocio, etc.
Una de sus sugerencias que más me ha hecho clic es la siguiente idea: para fomentar la creatividad, es vital establecer rituales diarios de preparación: patrones automáticos pero decisivos de conducta - al comienzo de los procesos creativos, cuando existe mayor riesgo de echarse para atrás, que nos acobardemos, rendirnos, o que sigamos el camino equivocado.
Consiste en generar las condiciones ideales - propias, individuales - para la creatividad. El objetivo es que finalmente nos haga la pega creativa - que todos debemos enfrentar con cierta frecuencia -más fácil.


3 comentarios »
1 seba // Jul 31, 2007 a las 13:55
Creo que la creatividad va de la mano de como los padres, en este caso tomando como ejemplo los niños, les potencian y fomentan ciertas áreas de interés de una manera continua. En lo personal, el caso más cercano es el de un tío que de pequeños a mis primos les ha incentivado la pintura, música y lectura, y con el tiempo se han destacado ya sea en el jardín infantil como en el colegio, que han comenzado hace poco. Se nota como ellos mismos siguen manifestando interés en lo antes mencionado, pero obviamente también es tarea de los padres seguir incentivando las habilidades y el potencial creativo que demuestren los niños en el largo plazo, obviamente hasta que de ellos dependa.
2 Diego Uribe // Jul 31, 2007 a las 14:05
La creatividad como toda habilidad humana puede ser entrenada. Obviamente que hay personas que por naturaleza, la creatividad fluye con facilidad, pero no implica que otras personas, que a priori, tienen dificultad para expresar su creatividad, no puedan entrenarla y lograr resultados creativos y fluidez creativa en el largo plazo.
3 susana // Ago 1, 2007 a las 19:57
Alejandro, podrias poner un ejemplo de los rituales que hacia la coreografa antes de sentarse a crear?
Alguna idea para aplicar esto en una empresa y/o sala de clases?
En mi caso particular he sido mas creativa cuando no tenia nada mas en que pensar que en los 3 juegos que tenia que inventar para el dia siguiente. algo asi como “ocio+presion”.
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