Pero sobre todo, es una verdad cómoda ya que, tras la retórica, esconde que cuando hablamos de calidad en la educación, el piso inicial es TAN PERO TAN PERO TAN bajo que hay que empezar casi desde cero.
Que los jóvenes supieran leer (y comprender lo que leen), escribir (con sentido para otros y usando símbolos comunes), sumar, restar, dividir y multiplicar. Que pudieran resolver ecuaciones simples usando la regla de tres. Que tuvieran una noción mas o menos ajustada y crítica de los procesos históricos fundamentales, que sepan mínimamente geolocalizarse y distinguir una planta de un mamífero.
Eso al final de octavo básico. Para la educación media la lista es un poco mas larga, aunque no muy compleja, con el agregado obligatorio de un buen nivel de inglés: digamos un first certificate o toefl.
Los niveles de logro se dividen en cuatro (avanzado, alto, intermedio y bajo) y el no logro de los objetivos es otra categoría.
En matemática, y para Chile, el 59% de los evaluados NO APRUEBA. Nadie tiene nivel avanzado, solo 3% tiene nivel alto, 12% intermedio y 26% bajo. Es decir: el 85% tiene un nivel bajo o no aprobado de matemática.
Y la evaluación no era difícil.
En el caso de ciencias, los números mejoran un poco permitiendo un 56% de estudiantes en la categoría de aprobados y un distinguido 5% entre avanzado y alto.
En todo caso podrán sacar sus propias conclusiones.
Proponerse metas incrementales y seguir participando de estas instancias de comparación o benchmark internacionales contribuyen a transitar el camino de la calidad. Por ejemplo: proponerse llegar al promedio internacional, o superarlo ligeramente, sería una buena meta para 5 años de plazo.
Sin embargo, cuando hacemos estas comparaciones, vemos que el problema todavía es mas básico.
Es de calidad, pero elemental.
Que los niños no tengan hambre cuando están en clases (o que no estén obesos de comer porquerías), que sus maestros y profesores sepan leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir; usar la regla de tres y hablar en inglés?.ahh, y que puedan vivir de su valioso y estratégico trabajo docente (dicho sin ironía). Que el sistema educativo tienda a homogeneizar a la sociedad, conviertiéndose en un "ascensor social" y no sea un espacio para cristalizar de manera definitiva las diferencias de ésta sociedad.



Estimado Christian
Muy interesante y valioso tu aporte, en el tramo final afirmas: Que los niños no tengan hambre cuando están en clases (o que no estén obesos de comer porquerías), que sus maestros y profesores sepan leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir; usar la regla de tres y hablar en inglés?.ahh, y que puedan vivir de su valioso y estratégico trabajo docente (dicho sin ironía). Que el sistema educativo tienda a homogeneizar a la sociedad, conviertiéndose en un "ascensor social" y no sea un espacio para cristalizar de manera definitiva las diferencias de ésta sociedad
Yo también vivo en una sociedad inequitativa (Argentina), y me pregunto, ¿para lograr una equidad en el reparto de los bienes culturales, no será necesario una mayor equidad en lo referente a bienes económicos?. Parece algo así como la paradoja del huevo y la gallina, pero creo que es hora de terminar con las desigualdades tremenda en el reparto de bienes materiales, que llevarán a mejorar las otras inequidades.
Un saludo
Alberto Christin
http://edusanluis.blogspot.com
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