
El otro día, almorzando con algunos compañeros de oficina, salió el tema más álgido de la temporada: la crisis energética y las represas. En este tipo de temas, o estás a favor o estás en contra, así que rápidamente se armaron dos equipos. El bando contra las represas estaba liderado por quien escribe, obviamente.
Debo decir que hacia el postre era bastante evidente que la postura que defendía (contra las represas) se había impuesto contundentemente desde todo punto de vista. No me interesa ir al detalle del debate, sino que resaltar el último argumento-estocada que intentó darme mi contrincante (llamémosle A) cuando vio que su posición no se sostenía.
A: ¡Ya, tienes razón, lo reconozco¡ Pero mira, acá el tema es finalmente político; el tema es quién se va a atrever a hacer todo eso, quién se va a tirar contra las hidroeléctricas [oponiéndose a su negocio] y quién se va a atrever a tirarse a los consumidores encima [tomando medidas drásticas contra el consumo] … acá el problema es quién liderará un vuelco como el que propones.
Quién va a ser el líder. Todo se reduce a esa pregunta. Se puede innovar, se puede cambiar, se pueden hacer transformaciones virtuosas, pero eso requiere pisarle los cayos a los poderes económicos o ir contra de los intereses populares inmediatos, y nadie está dispuesto a hacerlo. Es decir, el problema no es técnico, el problema es –sí señores- electoral.
Y yo me quedo pensando: efectivamente, ¿quién puede, hoy en día, liderar en Chile un giro vigoroso hacia la sostenibilidad medioambiental o, para el caso, hacia cualquier innovación estructural profunda, por ejemplo transformar nuestro sistema educativo desde la médula? ¿Quién va a tener los cojones? La verdad, aunque me duela, es que no tengo muchas respuestas. ¿Lagos? Lo dudo, ahora es ‘Capitán Planeta’ pero si mañana es presidente no querrá pelearse con el CEP. ¿Piñera? Piñera es un poco chiflado (como todo buen magnate) y perfectamente podría hacer cosas ‘extravagantes’, pero al final del día Piñera es un millonario que no se va a echar a sus amigos empresarios encima. ¿Bachelet? Poco probable, le quedan dos años y querrá salir lo mejor parada posible.El otro día Crhistian Austin nos decía que la misión de Síntesis, la fundación de Casáres que dirige, es incentivar a los jóvenes latinoamericanos a que se metan en la ‘cosa pública’ para ver, si con un poco de suerte, podemos tener nuevos políticos el día de mañana. Entre más lo pienso más brillante me parece la idea de Síntesis: con los líderes que tenemos hoy en día no llegamos a ninguna parte; necesitamos otra camada, algo diferentes a lo que estamos acostumbrados.
Yo tengo todas mis esperanzas puestas en los pokemones, creo que ahí se está gestando un quiebre, un tipo de ciudadanía y un tipo de parada frente al mundo que es de verdad diferente a todo lo que conocíamos. Nada de abogados o ingenieros (o sociólogos) de la elite chilena, nada de red, jet o cualquier tipo de set; nada de expertos con posgrados en el extrajero; chao con las ‘nuevas promesas’ de nuestros añejos partidos políticos; Expansiva o Independientes en Red, aunque se esfuercen por convencernos de lo contrario, están cortados por exactamente la misma matriz cultural del establishment chileno y no hacen más que cambiarle las caras a las misma lógicas de siempre. No, el camino está en los pingüinos, punkies, ocupas, emos; cabros/as que nacían en un condominio DFL2 en Maipú o



Me sumo a la idea. Muchos tenemos exceso de miedo, de ataduras culturales, de compromisos con pertenecer al establishment, y desapropiación con un futuro realmente distinto. Pero se puede.
Saludos,
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Pancho Cerda
www.franciscocerda.cl