
José Miguel Benavente desarrolló para el Banco Central de Chile el siguiente
estudio donde explora la realidad chilena en ámbitos de innovación y desarrollo. El estudio, centrado en aspectos económicos, nos muestra las principales variables del sistema innovativo y cómo se manifiestan en la realidad nacional.
Este trabajo es el resultado de un esfuerzo orientado a caracterizar la situación de Chile en los aspectos científico-tecnológicos desde un prisma económico. Del análisis realizado se desprende que, considerando el nivel de desarrollo que presenta nuestro país, se observan graves deficiencias en materias relacionadas con nuestro Sistema Innovador Nacional. En particular, Chile tiene un muy bajo nivel de gasto en I+D como porcentaje del PIB, pocos científicos y profesionales dedicados a tareas de investigación, así como una baja participación del sector privado tanto en la realización como en el financiamiento de las mismas. Este último aspecto es de particular interés, toda vez que la evidencia internacional muestra que países que han logrado importantes avances en sus niveles de desarrollo están aparejados con una activa participación del sector privado en las actividades científico-tecnológicas. En este trabajo se discuten algunos mecanismos económicos que fomentan dicha participación. En el texto se discute el rol fundamental que cumple el Estado en la promoción activa de la ciencia y la tecnología, tanto en organismos educacionales como en el sector privado. No obstante lo anterior, un análisis de la institucionalidad pública nacional de apoyo a la innovación tecnológica muestra que, si bien en forma aislada, los diferentes programas y fondos estarían solucionando las fallas de mercado que justificarían su existencia, aunque no hay evidencia que lo hagan en forma eficiente. Se propone que la causa de lo anterior es fundamentalmente la falta de una política científico-tecnológica a nivel nacional que coordine actividades, objetivos y mercados hacia los cuales están orientadas estas instituciones. Más que fallas de mercado, en consecuencia, se visualiza una falla de sistema, la que puede solucionarse mediante la creación de una unidad rectora que entregue directrices, prioridades, reglas y evaluaciones periódicas, de modo de hacer más eficiente la inversión pública en este tipo de actividades.
Rafa,
José Miguel es además miembro del Consejo Nacional de Innovación, así que su opinión pesa bastante. Recomiendo leer sus columnas aquí
Por otro lado, Finlandia tiene a mi juicio un sistema de innovación envidiable. Este es coordinado al más alto nivel gubernamental, e involucra a actores públicos y privados, así como a universidades y centros de investigación. Los resultados, están a la vista: utilizando prácticamente cualquier indicador, Finlandia es hoy uno de los países más innovadores del mundo. No es que Chile deba imitar a Finlandia, pero sí debemos mirar las experiencias exitosas. Conectando con enjambre, pre-requisito insustituible de tal éxito es el nivel educacional de la población.
Buen post!
Saludos,
AL