Innovación = novedad + rupturismo + valor?

Enviado por manuel tironi el octubre 21, 2007 a las 9:55
1192975101_scale1.jpg  Hoy tengo el agrado de presentar a un nuevo artista invitado: mi buen amigo José Ossandon, sociólogo PUC y pronto doctor en cultural studies por Goldsmiths College. Entusiasmado por el último post de quien escribe, y por el sagaz comentario de A. Liberman,  José se animó a escribir un post que, a mi juicio, da en el clavo a un tema central en esto de la innovación: cómo compararla y evaluarla. Los dejo con JO. En su último post M. Tironi proponía que innovación no es sólo novedad sino también ruptura (i="n+r)." Así, Manuel va más allá de lo que tradicionalmente entendemos por innovación, asociado a gadgets y nuevas tecnologías, incluyendo otras múltiples prácticas que cumplan con estos dos elementos (como pingüinos tomándose las calles de Santiago y los movimientos vecinales). En su respuesta Andrés Liberman está de acuerdo con los elementos que compondrían la definición, pero sugiere la necesidad de incluir un tercero: valor (i= n+r+v). En sus palabras "sino agrega valor no tiene sentido". Este dialogo, junto a lo que he estado leyendo este último tiempo, me han dejado pensando sobre lo importante y complicado que puede llegar a ser la relación entre innovación y valor. Obviamente no pretendo (ni puedo!) llegar a ninguna respuesta definitiva, sino más bien, en lo que sigue trataré de plantear algunas preguntas a partir de esta relación. Andrés aclara que no sólo está hablando de valor económico, sino que también en un sentido más amplio está pensando en otras dimensiones como capital cultural, social y tecnológico. Los sociólogos y economistas franceses Boltanski y Thevenot han estudiado largamente la existencia de diferentes ordenes de valor, como muchas veces estos conviven pácificamete, o como, en situaciones de incertidumbre, tienden a confluir y chocar. En este contexto, por ejemplo, "ingresos menos costos" correspondería a un 'orden industrial', donde el valor de algo se determina de acuerdo a la eficiencia de su retorno. Diferente es el caso del 'valor de mercado' que generalmente dice relación con la posición relativa de un bien respecto a otros. También, podemos pensar en un 'orden cívico' donde, el valor de una acción se establece de acuerdo a su influencia en el 'bien general', sea como este se entienda, o en un 'orden doméstico' donde valoramos de acuerdo a lo que conocemos, o nos es familiar. Hablar de 'capital', como muchos autores hacen, es problemático pues pareciera que todo estos ordenes se podrían fácilmente traducir (o transar!) a un valor común. Sin embargo creo que Andrés apunta a una pregunta fundamental, ¿cómo comparar innovaciones? Cuando hablamos de valorar una innovación, no sólo pensamos en darle valor a algo que aun no tiene precio, sino que muchas veces a una acción o un objeto que incluso aun no existe. Como todos los que han participado en algún tipo de evaluación (desde un estudio de impacto ambiental, hasta las complejísimas operaciones en los actuales mercados de futuro) se habrán dado cuenta, valorar no es una tarea simple ni muchos menos mecánica . Valorar implica, al menos, establecer 'que es lo que se valora', 'quienes son los involucrados', 'que derechos tienen estos sobre lo valorado', y 'cuales serán las potenciales consecuencias y el alcance de la innovación'. Obviamente, existen muchos métodos para valorar bienes (aun) no tranzados en mercado alguno (externalidades, encuestas, remates ficticios, etc..), pero la pregunta es, ¿a quién le interesa valorar una  innovación? o ¿por qué nos interesa comparar - y ojala cuantitativamente  - diferentes innovaciones? Se me ocurren diferentes opciones. Como un amigo, J. Rowan, explicaba unos días atrás en el lanzamiento de un nuevo libro que discute algunos de estos temas, particularmente interesados pueden ser los mismos 'innovadores'. Por ejemplo un grupo de artistas, preocupados en demostrar que el valor económico de lo que ellos hacen va más allá de sus costos materiales, incluyendo entre otras cosas el efecto de su acción en la imagen de la ciudad. Otro caso es el de evaluadores de proyectos (ej: cualquier fondo público) quienes tienen que decidir día a día si es mejor 20 computadores en la escuela de acá o potenciar un grupo de teatro allá. También es el caso de financistas, quienes en pos de distribuir razonablemente su portofolio de riesgo, deben clasificar y rankear sus potenciales inversiones. Ahora, si consideramos a estos actores juntos no sería exagerado suponer que artista, funcionario público y financista, incluso si están evaluando lo mismo, utilizarán métodos diferentes y llegarán a conclusiones muy distintas, casi incomparables. En otras palabras, cómo con otras cosas sin valor claro ni fácil de delimitar, valorar innovaciones deviene un proceso difuso y abierto múltiples posiciones y controversias. Posiciones que no se encuentran en un tradicional debate político o multidisciplinario, sino que en lo que M. Callon ha denomiado "foros hibridos", los cuales además de actores de diferentes posiciones y de distintas profesiones incluye múltiples formas y materiales de medición (metodologías, algoritmos, softwares, formulas, gráficos, etc.). A partir de todo esto, quiero terminar dejando algunas preguntas abiertas. Primero, ¿es el valor parte de la innovación o sólo un momento posterior, que concierne más bien a aquellos preocupados en su clasificación, evaluación o cualquier toma de decisiones que implique la comparación de diferentes acciones innovadoras? O, incluso, como parece decir Lazzarato (pdf), ¿no podemos pensar que la verdadera invención se acaba ahí, cuando se corta para medir y establecer efectos, derechos y propiedades transables? (i.e. copyright). Segundo, ¿es posible valorar innovación con métodos actuales?, ¿Tendrá que ver, como suguieren Boltanski y Chiapello , con el surgimiento de un nuevo orden de valor, no asociado con planificación ni valor de mercado, sino con lo no líneal, dis-continuo o rizomático? ¿No será (como le decía F. Muniesa a C. García ) que así como un bien muy disruptivo no sólo se diferencia, sino que prácticamente genera su propio mercado (ej. Ipod), una verdadera innovación es aquella que no se deja valorar fácilmente y potencia el desarrollo de nuevas formas de clasificación? ¿Respuestas?
Enviado por Andrés Liberman el 22/10/2007 a las 9:29
Gracias por el post, José. Efectivamente, y a la luz de tus preguntas abiertas, pienso que quizás me tengo que remitir a la precisión semántica. Yo entiendo que pueden haber procesos creativos (como inputs) que desemboquen en creación de valor (output abstracto, sin meterme en definiciones), o que no lo hagan. Esto es, y probablemente Diego lo entienda mucho mejor que yo, un fenómeno novedoso, imaginativo, y por qué no, rupturista, puede caer dentro de lo creativo, y a la vez desde alguna métrica ex-post, no generar ningún delta valor. Sin embargo, entiendo la creación de valor (de nuevo, abstracto) como una condición sine qua non de lo INNOVATIVO: el innovador es un gallo que genera valor a través de la ruptura. Entiendo que tu argumento va directo a la pregunta de ¿cuál es esa métrica del valor? La verdad es que, al margen de lo económico, creo que no existe una fórmula cerrada porque las fronteras son difusas. Pero, en realidad, ¿necesitamos responder preguntas del tipo "es la sociedad finlandesa más innovadora que la chilena"? El tema clave para mi es más bien prguntarnos por qué reflexionamos acerca de la innovación. Mi respuesta es que necesitamos crear conciencia de que, como dice Carlos Vignolo (destacado profesor del DII) la innovación es un proceso evolutivo, continuo y de supervivencia. Las sociedades que innovan son las que evolucionan, el resto, se queda indefectiblemente atrás. En fin, el tema da para explayarse bastante y creo que ya se me pasó la mano. Gracias por la reflexión y felicitaciones por el post! AL

Enviado por jaron el 22/10/2007 a las 9:59
jose, interesante texto pero creo que te dejas uno de los factores clave fuera del analsis. como dice liberman, el acto innovador es aquel q genera valor aprovechando o provocando una ruptura, siempre y cuando nos atengamos a las descripciones mas economicistas estabelcidas por Schumpeter. pero creo q el panorama es un poco mas complejo, puesto q la innovacion (como discurso) ha salido de los confines empresariales y afecta muchos otros sectores (social, cultural, artistico...) en los que el proceso obligatoriamente ha de desdibujarse y adaptarse a las posibilidades y expectativas del campo. de alli que se multipliquen por un lado los posibles indicadores para medir innovacion, pero por otro, se multiplican los tipos de valores que se pueden llegar a esperar de procesos de innovacion. creo q parte de la incertidumbre o complejidad q encierra el asunto es q en gran medida, estos procesos de aplicacion de sistemas de innovacion es reciente y en muchos casos estan en estados muy embrionarios, por lo q cualquier indicador q puderia resultar prescriptivo va a ir en contra de lo q se espera del proceso, eso es, q tenga una capacidad de ruptura. concluyo...creo q deberiamos a ser mas precisos y entender las peculiaridades metodologicas y performativas del concepto de innovacion aplicado a diferentes ambitos...j

Enviado por jose ossandon el 24/10/2007 a las 5:57
agradecido por las reacciones y productivos comentarios. tres breves puntos.1. creo que me convence más como Maturana&Varela entienden evolución, todo lo vivo evoluciona, sino, no vive, no hay más o menos evolucionado, sólo evolución o no evolución. Lo que no quita que uno pueda comparar y rankear evoluciones, pero nos lleva nuevamente al principio, ¿cómo las comparamos?. 2. Distinto es si partimos de Schumpeter innovación sería efectivamente lo que cruza entre ámbitos no conectados, cuestiona forma de valoración previa, y crea valor donde no había (entonces, valor ya no sería ex-post sino inmanente a la innovación?). 3. sin duda, como antes con otras cosas como teoría de clases o economía neo-clásica, innovación parece ser también una forma de entender las cosas que se puede mover (y aplicar) de un lado a otro (tecnología, negocios, ciencias, arte, educación, políticas públicas), y quien sabe que consecuencias ('performativas') tendrá. Algo de esto mencionaba M.Tironi en su post y sin duda el tema da para largo.Saludos.

Enviado por Juan Perez el 10/04/2008 a las 0:10

Tengo la impresión de que hablan de innovación y valor en un sentido sustantivista.

 La innovación es una diferencia, al igual que el valor (la diferencia marginal en la utilidad, sea lo que sea utilidad). ¿Cual es el valor de una innovación? El diferencial de utilidad que implica dicha diferencia con respecto al estado anterior del mundo. ¿Metodos? Los que un observador estime necesarios para la tazación, sea cual sea la forma funcional de la estimación (lo "no-lineal", como rimbombantemente dijeron arriba, lo lineal, lo estocastico, el caos, heisenberg, la incertidumbre y todos los lugares comunes que la gente de las ciencias sociales usa para insinuar que se mueve entre la relatividad de la acción y la poesía de los protones).


Enviado por Miguel Krashnov Marchenkov el 10/04/2008 a las 16:18

El comentario del Señor Juan Perez no me puede parecer más atinado. Gracias a hombres como él aún hay esperanza de salir de esta "contracultura" oscurantista que hoy impera en las ciencias sociales, en la cual no existe ningún respeto por las elaboraciones de otras disciplinas, bastante más serias que la sociología, que luego se utilizan para engrandecer el ego y bravura del discurso sociológico.


Enviado por AK el 10/04/2008 a las 20:32

La lógica nos enseña que la “ausencia de novedad” se expresa en dos formas privilegiadas, la tautología y la redundancia, los dos pilares sobre los que se construye magistralmente este monumento a la nimiedad. Aquí, la redundancia toma la forma de obviedades irrisorias y mal escritas (“Ahora, si consideramos a estos actores juntos no sería exagerado suponer que artista, funcionario público y financista, incluso si están evaluando lo mismo, utilizarán métodos diferentes y llegarán a conclusiones muy distintas, casi incomparables. En otras palabras, cómo con otras cosas sin valor claro ni fácil de delimitar, valorar innovaciones deviene un proceso difuso y abierto múltiples posiciones y controversias”) dichas con la grandilocuencia digna de un descubrimiento copernicano.  Por su parte, las tautologías abundan en todas sus manifestaciones, llegando incluso a su forma más perfecta (“una verdadera innovación es aquella que no se deja valorar fácilmente y potencia el desarrollo de nuevas formas de clasificación”), claro que con aspiraciones más altas que las de los antiguos sofistas, probándose vestidos postmodernos varias tallas más grandes que la suya (“…lo no líneal, dis-continuo o rizomático”) y con evidente desapego a la sistematicidad que tanto los sofistas como los postmodernos respetan (“…metodologías, algoritmos, softwares, formulas, gráficos, etc.”).

 

Pocas veces he tenido el privilegio de leer algo tan exento de novedad, ruptura y valor, lo que no deja de asombrarme por su enorme mérito. No debe ser fácil conseguir tan notable empresa cuando consideramos -recordando a nuestro querido amigo Niklas Luhmann-, que incluso la conversación con que llenamos el vacío en una reunión entre conocidos contiene más diferencial de novedad que esto.

 

En fin, no puedo dejar de concederle al autor al menos el beneficio de la duda, sobre todo tomando en cuenta los méritos de su currículum académico. Es tal la desproporción entre lo que se pretende y lo que se logra, que no dejo de preguntarme si es posible que detrás de esta burda construcción semántica se esconda en realidad una sutil ironía que quiso jugarnos nuestro ilustre candidato a doctor. Es posible que, en el más puro estilo borgiano, el autor haya querido burlarse de esta nueva moda de la “innovación” negándola sistemáticamente (o no, perdón: artísticamente) en cada una de sus excesivas e insufribles líneas. ¿O en verdad esta talla también le queda grande? Quizás nunca lleguemos a saberlo. Hay algo, sin embargo, de lo que sí puedo estar segura: Borges estaría solazándose.

 









Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

Personas en línea

Diego Uribe
En estos momentos hay 5 personas visitando "Enjambre"

Comentarios recientes

eXTReMe Tracker