Se enojó el profe!

Enviado por valdivia el 11/01/2008 a las 16:30

1200081787_enojo.jpg

Siempre ha sido así: la llegada de una nueva generación (sus nuevas prácticas, ética, estética, actitud, etc.) genera miedo, rabia, incomodidad y hasta animadversión en la generación dominante. Es la lógica del recambio, del transcurso del tiempo. Desde el punto de vista de la educación, lo anterior plantea desafíos muy complejos para los profesores, quienes naturalmente tienden a sentirse agredidos por sus alumnos de alguna manera u otra. Hace algunas semanas encontré en uno de los "blogs" de El Mercurio con una carta en la que un profesor universitario revela su impresión sobre sus alumnos. Los comentarios y la discusión no se hicieron esperar. Aquí una transcripción de la carta y una mini reflexión de vuestro humilde servidor. O Cambian o Morimos Gonzalo Rojas Sánchez Profesor universitario Son las ocho y media de la mañana de un agradable día de diciembre en Santiago. Debieran ser 80 los alumnos presentes en la sala para comenzar un examen escrito. Pertenecen a media docena de Facultades y tienen que redactar un ensayo, sin límite de tiempo ni de espacio. Conocen el tema desde el primer día del curso, iniciado por allá por el 1º de agosto y, además, han entregado ya una primera versión, texto corregido y oportunamente devuelto a todos los que acudieron a las instancias de atención. Pero, un tercio no se dignó aprovechar esa oportunidad y no sabe por lo tanto si lo hizo bien o mal. A las 11, sí dos horas y media después de iniciado el examen, llega el último alumno a rendirlo. Con él se completa casi una treintena de adultos jóvenes que no fueron capaces de ingresar a la sala a las 8.29. Es decir, casi la mitad de un grupo portador de más de 680 puntos, falló en el primer hábito exigible, la puntualidad. A todos, personalmente, se los recriminó; varios pusieron cara de carnero degollado. Obvio: la última vez que alguien les había llamado la atención había sido por allá por mayo del 2003. Más aún, unos pocos de ellos no tuvieron ni siquiera derecho a sentarse para escribir su examen final: fueron reprobados con 1.0 final. ¿La razón? En alguno de los 13 ensayos breves que debían entregar durante el semestre plagiaron textos bajándolos de la red. Los firmaron con sus nombres, incluso modificaron párrafos para dificultar la comprobación de sus fraudes; y dos, al ser llamados a reconocer sus faltas, las negaron tajantemente hasta el momento mismo en que la pantalla los puso en evidencia incontrastable. Flor de muchachada, diría el porteño. Otro segmento, a pesar de los avisos puestos en clase sobre los días y horas para poder rendir el examen (sí, se ofreció más de una opción), escribieron correos personales pidiendo a domicilio esa misma información. A veintitantos se les envió el calendario, pero solo una alumna devolvió un ?Gracias profesor.? Por cierto que cada uno de los impuntuales, plagiaros o maleducados es personalmente responsable de sus faltas, como lo es el profesor por las que haya podido cometer. Pero también es evidente que en todos los alumnos culpables están latentes sus anteriores profesores ?esos tipos que se han denigrado a sí mismos desde el momento en que aceptaron ser reducidos a la condición de ?profes?? y, sobre todo, se manifiestan de cuerpo entero sus padres y madres, quizás tan ausentes. Apena comprobarlo, pero no cabe duda que en los vicios y defectos de estos jóvenes se nota la carencia de una voz clara y de una mano fuerte por parte de los adultos que han sido responsables de esas vidas juveniles. En paralelo, un grupo de alumnos notables, en su mayoría hijos del rigor de sus padres y maestros, se esfuerza de modo anónimo y continuo, aunque también ellos se ven seriamente afectados por la mediocridad de sus pares de peor comportamiento. ¿Cómo lograr que unos se consoliden y otros cambien? No hay más solución que la formación continua, aunque el cansancio de los padres y profesores que tratan de aconsejar, de corregir y de exigir, es perceptible, y puede desanimar a otros adultos que no ven la necesidad de tener actitudes formativas. Pero si estos últimos ?hoy padres y profesores indolentes? consideraran la extensión y gravedad de los defectos de los jóvenes que no reciben esa ayuda, sería posible una reacción de su parte. Quizás les sirva tener en cuenta que si en el día a día no se reimplanta en la sociedad chilena la exigencia docente y familiar, dentro de poco estos jóvenes serán plenamente adultos, y al paso que van, como generación, ni siquiera imaginarán la necesidad de cansarse para corregir a sus menores. Harán entonces de la impuntualidad, del plagio y de la ingratitud, hábitos integrantes de su estilo individual. Aunque hayan construido mediaguas, no habrán techado sus vidas. ----- Desde mi poca experiencia como profesor, puedo decir que en general los alumnos se portan como unos déspotas inconmovibles sólo cuando el curso que se imparte está mal diseñado o cuando el desafío por aprender no ha sido bien instalado en el discurso- o el arco dramático si se quiere- de la clase. Que los alumnos a vaces son unos patudos? claro Que los alumnos a veces no quieren estar en clases? evidente Que los alumnos tomarán muchas más veces que las que uno quisiera el camino fácil? por cierto. Pero si bien la educación debería enseñar acerca de jerarquías, no debería estar basado sólo en ellas. Insisto: educar se trata mucho más de inspirar que de transmitir raw-data. Independiente del caso particular del profesor enojado de la carta antes citada, creo que un buen indicador de que uno ya se está poniendo viejo es la propensión a denostar con tésis apocalípticas lo que no podemos comprender de la generación que viene abajo. Un buen ejercicio para mantenerse joven- quizás más eficiente que los abdominales y la vida sana- es mantenerse permeable e interesado en lo que ocurre a nuestras espaldas...lo digo desde la más ingenua humildad y sin sentido alguno de pontificar (los abdominales y la vida sana poco han hecho por mi hasta el momento). Para ponerlo de una manera más pop: el rock and roll fue taggeado como el baile del demonio, como la danza lasciva del fin de la civilización occidental. Hoy, nuestras madres bailando a Chuck Berry- si es que alguna vez se atrevieron a bailarlo- parecerían monjas sedientas de paraíso al lado de una chica perreando... ...y el mundo sigue aquí. Enterito.

:::v:::

Etiquetas:

Enviado por manuel tironi el 12/01/2008 a las 8:54
manuel tironi
Hola Valdivia, Igual yo discrepo un poco con tu conclusión. De lo que se queja el profesor no es que los alumnos no respetan las jerarquías, ni que van más allá de la row-data, ni que no entiende el 'nuevo estilo de baile' de los alumnos, como tampoco hace un juicio apocalíptico. El profesor sólo dice tres cosas: que tipos universitarios ya grandes e inteligentes, por lo que supongo de 'buenas familias': a) no son puntuales, b) plagian (o sea copian, lo que es muy distinto a usar la web para investigar) y c) no dan las gracias. Ser responsable, esforzado y amable son tres atriutos fundamentales, para Chuck Berrie o para quien sea :), y el mundo va a ser efectivamente peor si se pierden (esto lo digo yo, no el profe). O en otras palabras, yo no confundiría valores básicos con cambios generacionales, y si nuestros universitarios están plagiando duro (que es un tema GORDO en la universidad) y no son responsables tenemos un problema y no hay que minimizarlo, sobre todo si queremos avanzar hacia una economía de la innovación basada precisamente en la cooperación, el conocimiento y la creatividad (con gente impuntual, copiona y poco amable, pocos finlandeses queran trabajar con nosotros y las posibilidades de crear confianzas entre nosotros para asociarnos virtuosamente será baja....). m

Enviado por valdivia el 13/01/2008 a las 18:57
valdivia
Maese Tironi: Me debo haber expresado mal. Yo no postié la carta para burlarme del profe ni para criticar lo que propone. Me parece super respetable su punto. Creo en la puntualidad, creo en la honestidad y en la gratitud y creo que ellas poco tiene que ver con que las cosas cambien de una generación a otra. Si creo que el tono (falsamente frio y por ende, despectivo) de su columna, así como el rollo de los papas y la diciplina y tal, son reflejo de lo que concluyo...a eso llamo yo apocalipsis. A plantear un problema puntual e histórico de cualquier sala de clases, como un asunto generacional. De una persona inteligente como me dicen que es el profe, habría esperado una reflexión de tipo: qué he hecho o qué no hago para que me pase esto con estos cabros. Finalmente, coincido: el palgio es un tema enorme en las unis. Pero yo estudié con internet SIN wikipedia, y creeme que sé que el 35% (esto es un guesstimation) de los ingenieros civiles de la UC no deberían haber recibido su título. La copia es un asunto de actitud y de diseño de las formas de evaluación, no uno de oportunidades, creo. Gran abrazo veraniego man! :::v:::

Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Contenidos más leídos

Lo más leído escrito desde el 05 agosto 2010

No hay artículos en el período seleccionado.

eXTReMe Tracker