
Hace unas semanas, conversando con Nico Orellana (fundador de Orelworks y de Webprendedor) me enteré de un hecho sencillamente surrealista: Nico fue expulsado de la Universidad Adolfo Ibáñez por querer congelar su carrera de ingeniería civil y así explorar las posibilidades abiertas por su compañía web recién en funcionamiento.
Las cosas por su nombre: el acto por parte de la UAI es incomprensible y algo patético. Desconozco los detalles. De seguro hay otros elementos (contra Nicolás) que no conozco. De hecho, Nicolás reprobó un par de ramos el semestre antepasado, precisamente por estar estudiando y montando Orelworks al unísono, pero eso no es causal de eliminación. El mismo Nicolás asegura que su petición de congelamiento estaba perfectamente ajustada a la normativa (ver historia completa acá). A lo mejor Nicolás era pesado, irreverente o, incluso, algunos profesores lo consideraban una mala semilla, pero eso no justifica una expulsión. O sea el core del caso sigue siendo el mismo: que Nicolás pidió congelar el año (algo que es a todas luces era legal en su caso) y que la administración de la universidad se lo negó y, por haber hecho esta petición a una instancia inapelable (la Comisión de Gracia de la universidad), se le expulsó.
La pregunta de fondo es porqué: ¿por qué la UAI decidió expulsar a Nicolás? Suena duro decirlo, sobre todo para una universidad prestigiosa como la UAI, pero todo parece indicar que la razón de fondo son las luca$: un alumno congelado es un alumno que no paga 3,4 millones anuales. Si está fuese la razón, la cosa es fea completa y deberíamos pasar a una pregunta más sociológica: ¿hasta dónde nuestras elites están dispuestas, realmente, a llevar el discurso de la innovación? No quiero hacer una crítica generalizada a la UAI, pero la cosa no calza por ningún lado: una universidad formada por empresarios y para empresarios, que tiene una de las mejores escuelas de negocios del país, que dice promocionar el emprendimiento, que se jacta de haber montado el primer postgrado en innovación de la región y que tiene una de las principales incubadoras de negocio de Chile, expulsando a sus alumnos que piden congelar para llevar a cabo sus emprendimientos (y emprendimientos que la propia UAI celebra!). ¿Qué tipo de líderes están formado en la UAI? ¿Qué visión del emprendimiento promueve? ¿Hasta dónde todo esto de la innovación, la creatividad, el emprendimiento y el capital humano avanzado son lindas palabras con las que todos se llenan la boca pero sin creerse el cuento de verdad? Y si esto sucede en una de las mejores universidades del país, ¿qué se puede esperar de las peores?
Ojala todo esto sea un mal entendido y a Nicolás en realidad lo hayan pillado plagiando un trabajo final, drogándose en el baño o pinchándole los neumáticos a un profesor, cualquier cosa que justifique su expulsión. Y lo digo en serio: me dejaría más tranquilo y optimista y por este mismo medio pediría las excusas de rigor. De otra forma no nos quedaría más que aceptar que a la vieja contradicción “salvajismo capitalista + conservadurismo moral” de nuestras elites, ahora se le suma una incongruencia 2.0: innovación y Silicon Valley hacia la galería, business as usual hacia el directorio…


No podria estar mas de acuerdo. El articulo va a la tercera?
abrazo
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C.
ja, no, no me atrevo.
m
hahaha.
A la prensa le cuesta publicar este tipo de cosas, eso me carga, no se mojan el potito.
Saludos.