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¿Qué tiene que ver el tema mapuche, tan candente hoy en día, con la innovación? Si aplicamos la visión convencional, nada. El movimiento mapuche más activo –la CAM por ejemplo- son unos cuantos campesinos y un par de universitarios. Sí, es cierto, también hay involucradas una serie de redes internacionales que arman una fascinante arquitectura rizomática local-global, pero ese es otro tema sobre el cual ya escribiré. El punto es que el movimiento mapuche son un puñado de tipos que no han inventado ninguna aplicación tecnológica, no están incubando ningún negocio, no están haciendo investigación científica de avanzada, no están patentando descubrimientos ni mejorando sistemas industriales ni diseñando nuevos prototipos, softwares, objetos, gadgets o lo que sea. Pero en mi opinión, el reinvindicacionismo mapuche está haciendo algo mucho más potente que todo lo anterior, algo que de verdad puede propulsar la innovación: está complejizando la visión de nosotros mismo, de nuestra historia, educación y costumbres; están, en suma, cuestionando nuestra identidad como país y como cultura, y eso sí que es algo fundamental para la creación y expansión de la innovación. (Leer más)
Durante el mes de Enero fue promulgada la Ley 20.241 que establece incentivos tributarios para aquellas empresas que inviertan en investigación y desarrollo. En efecto, la ley establece que las empresas tendrán derecho a un crédito tributario contra el impuesto de primera categoría (impuesto a las utilidades) de un 35% de su gasto en investigación y desarrollo. Este gasto se debe canalizar a través de contratos certificados por CORFO con instituciones de investigación incluídas en un registro público. Entre los requisitos para ser parte de este registro se incluye que estos centros cuenten con una "organización y medios" suficientes para hacer investigación, y que al momento de postular lleven al menos 2 años de funcionamiento. El Ministerio de Hacienda tiene un plazo de 90 días para generar el Reglamento apropiado. ¿Cuál es la justificación detrás de un incentivo tributario a la investigación y desarrollo? En primer lugar se asume que la investigación y desarrollo financiada por los privados producen suficientes externalidades sociales positivas como para que el gobierno asuma un costo en su implementación. ¿Cuáles serían estas externalidades? Mayor investigación aplicada, resultando en nuevos productos de mayor valor agregado (fundamentalmente pensando en exportaciones), menor dependencia de los commodities, aumento de la productividad agregada y por consiguiente un aumento del producto potencial y del estándar de vida. Por otro lado, la existencia de fuentes de financiamiento (por ejemplo, créditos tributarios) que apoyen la investigación y desarrollo a nivel primario intenta corregir distorsiones producidas por asimetrías de información inherentes. Quien financia un proyecto de investigación y desarrollo aplicado tiene poca información sobre su desenlace (menos que quien lo ejecuta), lo que desemboca en incentivos perversos. Esto resulta en un nivel de investigación y desarrollo menor al "óptimo social". El sector privado se hace cargo de estas asimetrías, pero generalmente esto sucede con nuevas empresas que ya han pasado alguna etapa de desarrollo y viabilidad económica (Evan lo describe para los startups en Silicon Valley aquí) . Por ende aquellos proyectos más "áridos", como por ejemplo, investigación pura (aunque aplicada), no reciben el financiamiento necesario puesto que no necesariamente tienen un valor económico evidente a priori. A mi juicio hay un tercer elemento en juego a la hora de diseñar incentivos correctos para la investigación y desarrollo, y tiene que ver con factores culturales (ver mis ideas al respecto aquí). ¿Por qué en Finlandia el 80% del gasto en I&D es realizado por empresas privadas (de un muy alto 3,5% del PIB)? Pienso que los factores culturales, entre los que destaco la alta valoración del fracaso, juegan un rol trascendental. Si es posible compararla de alguna manera, la valoración del fracaso es mucho peor en Chile, especialmente entre los empresarios grandes (que son quienes cuentan con la escala necesaria para poder financiar proyectos). Y esto por una razón bastante sencilla: muchas veces el statu quo es una estrategia dominante, y quien fracasó necesariamente intentó en algún minuto cambiar esa inercia. Resultado: nadie tiene incentivos a invertir en I&D. Ahora, cuando se compite en el mundo, el statu quo no es una alternativa: la innovación es un imperativo. Por ello, una iniciativa que intente romper con una tradición sedentaria en investigación y desarrollo me parece que va en la dirección correcta. ¿Qué podemos esperar de esta nueva ley? Si el diseño es correcto, esto debiese redundar en un aumento de empresas financiando proyectos de investigación y desarrollo, por ende (si el gobierno no disminuye su gasto) en un mayor nivel absoluto de investigación aplicada y de ahí a efectos notorios en la economía, como por ejemplo nuevos productos o procesos más eficientes. Pero es posible también que se generen situaciones anómalas. Por ejemplo, el hecho de que haya un registro de centros de investigación podría producir una especie de cofradía, con un objetivo distinto a maximizar la calidad de los centros que lo conforman. Por otro lado, las empresas podrían intentar pasar por I&D gastos que no necesariamente lo constituyan, resultando en una menor recaudación del gobierno a cambio de nada. De todas formas, me parece que esta nueva ley representa una innovación muy importante en términos de la estrategia de desarrollo que queremos para nuestro país. Ver la ley Ley 20241.pdf, link a congreso aquí, respuestas a la noticia aquí y aquí.
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Las industrias culturales (ICs) son un nicho complicado. Más aun si hablamos de ICs en países en desarrollo. Y peor si lo hacemos de ICs en mercados pequeños de países en desarrollo, o sea en Chile. Por eso es realmente impresionante que en Chile la industria de los netlabels (sellos on-line de distribución gratuita) no sólo esté creciendo, sino que entregue productos de tan alta calidad como Pueblo Nuevo, música chilena de raíz electrónica, o música electrónica de raíz chilena.
Pero antes de entrar en los natlabel chilenos y en Pueblo Nuevo, algunos antecedentes sobre las ICs.
- Las ICs están conformadas por el cine, la televisión, la música, la industria editorial, las artes y los video juegos, y son parte de las llamadas ?industrias creativas', categoría más amplia que incluye al diseño, la arquitectura, la publicidad, el turismo cultural, la moda, etc.
- Las ICs -sobre todo aquellas dedicadas a nichos de frontera- dependen fuertemente de las economías de escala, y esto tanto para la demanda como para la oferta. Por el lado de la demanda el tema es bien conocido: las ICs, sobre todo aquellas dedicadas a la producción de vanguardia, precisan para sobrevivir de un mercado lo suficientemente grande en cifras absolutas como para que el consumo cultural logre, al menos, pagar los costos de los agentes que lo producen. Eso de "ampliar el mercado" (La Ley/Pánico instalándose en México/París) responde en parte a esto.
- Pero la instalación de Pánico en París también responde a que las economías de escala son claves para las ICs desde la perspectiva de la oferta (y aquí ya entramos en lo que se llaman las economías de urbanización). Para una industria cultural, estar localizada en un lugar donde hayan varias (ojala muchas) industrias culturales es muy beneficioso. Esto no sólo porque de la co-localización nace la competencia y la colaboración y la imitación y los circuítos virtuosos, sino también por la estructura winner-gets-all de las ICs. Pongamos un ejemplo. En una industria tradicional (digamos fabricación de refrigeradores), cuando después de años de intentos/errores alguien le da en el clavo (digamos incorporar el freezer), toda la industria sale ganando, no sólo la empresa pionera: el beneficio de la innovación se distribuye. Pero no es así con las ICs. Se requiere que en un momento y en un lugar dado haya cientos de artistas trabajando y colaborando y compitiendo para que de todos ellos, de todos esos esfuerzos, éxitos y fracasos, salga un y sólo un Warhol y se lo lleve todo: sin la efervescencia e intensidad creativa de Nueva York de los 60s Warhol nunca hubiese existido, pero ninguno de su congéneres, por más que su trabajo hubiese sido extremadamente similar al de él o que haya contribuido inspirando su obra, pudo participar de su éxito, o al menos al modo en que todos los fabricantes de refris participaron del éxito del freezer.
Todo lo anterior hace pensar que Chile es un mercado extremadamente poco atractivo para las ICs: el mercado es chico, hay poco consumo cultural y por lo tanto no existe la masa crítica necesaria para que salgan innovaciones ?que la rompan', y menos en un sector como el discográfico que pierde el 17% de sus ventas al año. Pero los netlabels, lejos de reducirse, siguen creciendo en Chile. Hay varios de ellos que son dignos de celebrar (ya escribí en Enjambre algo sobre Jacobino Discos), pero en este post quiero dedicarlo a uno de los sellos más creativos, serios y prolíficos de la escena electrónica-experimental: Pueblo Nuevo.
Pueblo Nuevo (PN) nace hace 3 años de la iniciativa de Daniel Jeff y Mika Martini. A la fecha PN ha producido cerca de 25 trabajos, casi todos descargables gratuitamente. El cuidado en cada producción, desde el arte de las carátulas hasta la organización de la tocata de lanzamiento, es total. O sea no estamos ante unos tipos que suben los mp3s de los amigos, sino ante un verdadero sello discográfico.
La variedad de su catálogo de PN no es menor. Su comunidad la componen proyectos experimentales y algunos derechamente doctos (como el trabajo de Federico Schumacher, la compilación sobre música electroacústica chilena o las exploraciones etnomusicales de José Perez de Arce) pero también realizaciones más orientadas al dancefloor. Como el mismo Mika me decía, la única condición es que el trabajo sea de calidad y que se vea un compromiso detrás del autor. A PN le llegan entre 4 y 6 trabajos al mes (aceptan generalmente a uno) y en promedio sus discos son bajados mil veces al mes.
Es notable también la organización de PN. Su página web funciona, se actualiza constantemente y es de calidad. Al (Leer más)
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 El excelente post de Evan me dejó pensando en varias cosas. Una de ellas -la que quiero compartir acá- es una hipótesis descabellada, una idea peregrina sin mucho asidero técnico pero que, de alguna manera, sintoniza con lo que he venido pregonando en estos últimos posts (a saber, la necesidad de anclar la innovación, en nuestro país, en un sustrato que nos haga sentido y que capture nuestra forma única e irrepetible de innovar: que capture nuestro excepcionalismo). Pongo esta idea en forma de pregunta: ¿y qué pasaría si nos olvidamos de Silicon Valley y de Cisco y de HP y de la industria de la alta tecnología y de sus venture capitals? Lo que quiero decir es lo siguiente: para Silicon Valley Sudamérica no existe, no nos conocen y, ergo, no confían en nosotros. Entendible y preocupante. Es urgente, como dice Evan, cambiar esta percepción. Y comparto con él que hay acciones rápidas y fáciles que pueden ser tomadas para detonar este cambio (como, por de pronto, invitar a los VCs a que vengan a Chile y conozcan sus bondades). Pero creo que ante esta situación también sería saludable pensar en un Plan B, un plan en el cual no todos nuestros huevos estén colocados en la canasta de la tecnología, una canasta en la cual, por lo demás, no tenemos ninguna ventaja competitiva. O sea la pregunta es la siguiente: ¿hay otras maneras de ser 'innovador' y de capitalizar la innovación para el desarrollo del país que no pasen necesariamente por la industria tecnológica? ¿Hay otras posibilidades de negocios fuera del mundo hi-tech? ¿Hay vida fuera del Silicon Valley? Mi respuesta intuitiva es sí, de todas maneras, absolutamente, totally. Es más, tengo la impresión que seria un error basar nuestra estrategia de innovación en la industria tecnológica. Mi sensación -y disculpen por este determinismo cultural- es que ese no es el campo que más nos acomoda: la industria de la tecnología y los VCs están mejor sintonizados con un tipo económico-cultural más agresivo, rápido y, de alguna manera, corto-placista (no por nada esta industria pivota sobre USA, paradigma de este modelo). Cuando pienso en innovación en Chile se me vienen a la cabeza un montón de casos de alta creatividad y con un potencial de crecimiento e internacionalización tremendo, pero ninguno en el ámbito de la tecnología pura y dura. Por ejemplo pienso en: - Pedro Ibañez y sus hoteles Explora y, en general, el boom del turismo boutique que está creciendo tremendamente en Chile y que debería seguir haciéndolo (por eso NO a la represa en la Patagonia!).
- Los salmoneros, que si bien van a tener que hacerse cargo de la cochinada que están dejando en las aguas de Coyahique y Aysén, merecen mi respeto por lo que han logrado.
- La industria de la palta: ojo que está proyectado que Chile supere a México en pocos años como primer productor mundial.
- Los científicos, desde la investigación basica del CECS de Bunster hasta las exploraciones aplicadas en biotecnología de Valenzuela.
- La industria vitivinícola que ha hecho maravillas y que, a mi parecer, aún tiene mucho que hacer, sobre todo en lo que respecta a potenciar y marketinear sus terroires, o sea a vincular la industría vitivinícola con el turismo y el city/region marketing.
- La educación superior chilena: la P. Universidad Católica puede perfectamente aspirar a ser la mejor universidad latinoamercana (y la U. de Chile también si se somete a una re-ingeniería).
- El offshoring de servicios terciarios avanzados, o sea el offshoring de capital humano e inteligencia profesional aplicada en el campo de las finanzas, la economía, la arquitectura y el public management.
No se trata de un either/or: Chile tiene que ser capaz de ganarse la confianza de los VCs y potenciar su industria tecnológica: es una necesidad y una obligación si Chile quiere dar un salto cualitativo en su capacidad innovadora. Pero sería un error clausurarse en ese nicho: hay creatividad y oportunidades de negocios en otras áreas -áreas en las que, probablemente, podemos sacarle más punta a nuestra identidad y cultura. Muy feliz NAVIDAD! Desde Quintay, m (Leer más)
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Entrevista a Rodrigo Salinas, artista y dibujante de comic (31 Minutos, Canal 76, Arturo Prat is Not Dead, La Isla del No, Experimento Wayápolis, etc.) y editor de la Nueva Gráfica Chilena, The Clinic, novienbre 2007, No 11, año 9. ...La otra vez hablaba con un amigo sobre Chile y me daba risa: nosotros no tenemos dinosaurios, tenemos un milodón, ¡ese es nuestro dinosaurio! Pero Argentina sí tenía tiranosaurios rex, de la pampa ¡bien taquillas! Y los gringos tenían todos los tiranosaurios del mundo, pero aquí teníamos un milodón, que es como un oso grande que come eucaliptus, una huevá súper inofensiva que no tenía ni uñas. Esa cuestión habla mucho de un país. Pero me gusta mucho cómo Chile trata de lograr hacer cosas. ¿Por ejemplo? Trata de llegar al socialismo vía elecciones y derroca a un dictador vía elecciones... no llegamos a la cumbre del Everest por la ruta lógica, sino por una ruta chilena que es la más difícil de escalar, habiendo otro camino que está todo el día lleno de sherpas que te suben las mochilas y te toman fotos. O sea, si tenís las lucas, estai arriba altiro. Pero no. Chile toma otro camino. "Chile toma otro camino". Buenísimo.
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 El post de Evan sobre la correlación entre juventud y capital de riesgo, y el de Valdivia sobre Godin me dejaron pensando sobre un tema a mi juicio medular: hasta qué punto hemos hecho nuestra una definición de innovación que, lejos de ser universal, es la forma específica que ésta ha adoptado en un contexto económico y cultural particular, a saber, Estados Unidos. El tema me daba (da) vueltas por la cabeza, pero lo encontraba un poco denso para tirarlo en Enjambre. Hasta hoy. Lo que me hizo cambiar de opinión fue una entrevista al ministro Ferreiro que aparece en la Tercera. Pero partamos en orden. Como ya lo he dicho en otro lugar, la innovación -cómo se define y moviliza- depende de las arquitecturas y las culturas económicas que la soportan, las que son muy distintas en diferentes lugares. Susan Christopherson, por ejemplo, ha estudiado largamente los modelos laborales y político-económicos de Estados Unidos y Alemania. Su conclusión es precisamente que la juventud, la autonomía personal y la rapidez -" the faster and more insightfully, the better" en palabras de Godin - son elementos propios del excepcionalismo norteamericano, a su vez basado en el self-made man, el pionero y el individualismo (ver también a Alesina y Glaeser 2006). Alemania está en las antípodas. Siguiendo la tradición medieval de las guildas, la agregación de valor es de largo aliento y se hace sobre la base de una visión colectiva y del trabajo cuasi-artesanal de trabajadores hiper-especializados (Christopherson 2003). En un modelo está la figura del CEO recién egresado, brillante, agresivo y veloz que logra ganancias al dar la estocada en el milisegundo preciso (" the faster and more insightfully, the better"); en el otro una empresa que lleva siglos produciendo componente industriales de alta sofisticación (p.ej. Bosch-GmbH) y que incrementa su valor agregado de modo incremental, formando capital humano y protegiendo valores culturales compartidos (famoso fue el rechazo en bloque -y por razones éticas- de los banqueros alemanes a la llegada de WalMart). Pero no me interesa debatir sobre el modelo norteamericano, sino reflexionar sobre qué nos queda a nosotros, acá en Latinoamérica, acá en Chile. ¿Existe una ?vía chilena' a la innovación? No lo sé, pero de lo que estoy seguro es que debemos ser más críticos y no asumir como propios modelos que no son universales, por muy atractivos y hegemónicos que éstos sean. Y me atrevo a decir más: parafraseando a Chakrabarty (2000), creo que es fundamental que ?provincializemos' nuestra innovación, que la hagamos nuestra y con orgullo, que la acerquemos a nuestra identidad. Creo, de hecho, que ese debería ser la gran meta en términos de innovación de cara al Bicentenario: encontrar una fórmula a través de la cual al hablar de innovación - issue clave para el desarrollo chileno futuro- lo hagamos para hablar de algo que nos identifique, que nos aglutine y que esté imbuido en nuestra vida cotidiana. En otras palabras, algo que nos haga sentido. Y cuando digo ?nos' no hablo de la elite política y cultural, sino de nosotros los chilenos. Hay que invertir en educación, potenciar las ciencias, facilitar el emprendimiento, tecnologizar y fortalecer nuestros sectores económicos competitivos, sí, pero si no linkeamos estas acciones -y las políticas para la innovación en general- a una épica superior que nos empodere en nuestras actividades del día-a-día sean de la índole que sean, que nos identifique como país y que, en definitiva, apele al Nosotros, todo lo anterior puede quedar en simples iniciativas para promover la industrialización. Meter a Chile en la economía de la innovación, en la nueva sociedad del conocimiento, va a requerir más que eso. Pero poco, o nada, vi en la entrevista a Ferreiro. El discurso es a estas alturas un commodity y ya nos lo sabemos de memoria (la innovación es fundamental, la importancia del capital humano, de la tecnología, agregar valor, etc.), pero no veo un proyecto, no veo una visión-país que vaya más allá de los lugares comunes. Lo más probable es que para el 2010 aún no seamos Irlanda, pero es imprescindible que para esa fecha haya un épica construida entorno a la innovación y, ojala, instalada. Sin eso, podemos esperar sentados. Como digo, no sé cuál sería ese modelo chileno, ni siquiera si puede existir, pero se me ocurren que un elemento importante para dotar de ?chilenidad' a nuestras políticas públicas para la innovación, y de paso empezar a crear una visión-país en esto de la innovación y el Bicentenario, es sacar a la innovación de la abstracción (las empresas, los clusters, las regiones, la universidad, el país) para volcarla hacia las personas. Cuatro ideas en esta dirección: 1. La innovación no depende de la ciencia y tecnología, sino de cómo hacemos las cosas. Hay que romper esa idea que la innovación la hacen ejecutivos o PhDs o científicos o los computadores, o sea romper el mito que la innovación se hace ?top-down'. La innovación está en cómo hacemos las cosas (en las tácticas diría de Certeau), desde el enólogo explorando nuevas cepas y el ingeniero de Codelco creando nuevas tecnologías, hasta el pyme ingeniándoselas para mantenerse a flote y la familia de Ancud que está haciendo paté de ajo chilote. 2. La riqueza está en las ocupaciones. Esto no lo digo yo sino Ann Markusen (2002 pdf) y creo que es el paso lógico a la idea de arriba. Identificar ocho clusters está muy bien como marco general, pero luego es fundamental bajar el zoom para identificar sub-clusters específicos que giran en torno a industrias mucho más especializadas y, crecientemente, a ciertas ocupaciones claves. Identificar estas redes es prioritario para un país como Chile, que por su tamaño y escala debería apostar a innovaciones ?boutique' y con denominación de origen. 3. Identificando redes emergentes. En concordancia con lo anterior, me atrevo a lanzar tres sectores económicos pequeños pero de alta innovación y con gran potencial identitario. - La publicidad. Chile es el epicentro de la producción y posproducción publicitaria de América latina. A lo mejor no deja tanto como el cobre o el salmón, pero es un nicho de alta innovación y valor simbólico. Su compleja y sofisticada arquitectura organizacional nos habla, además, de la efervescencia que se vive en esa industria. - Teatro, televisión y cine. La industria cinematográfica es aún incipiente en Chile, pero para cualquiera que tiene un mínimo de contacto con ese mundo, es evidente que es un sector que ha crecido exponencialmente en la última década, y que vive un dinamismo sin parangón. Nueva empresas de producción y gestión cultural, el mercado de los guionistas y de la posproducción, las escuelas de cine, el auge de los telefilms y el nuevo estatus de los actores nos hablan de estos cambios. - El turismo cultural y natural. Somos un país con recursos naturales y paisajísticos de un valor incalculable, a lo que se le ha sumado una industria turística altamente especializada y sofisticada que está capitalizando el potencial de estos recursos. Lo fundamental es que esta línea de desarrollo requiere para su éxito más que el lodge cinco estrellas: requiere una apuesta por la sustentabilidad, por la cultura local, por la identidad y, en suma, por nuestra geografía humana. 4. Chilenos (Leer más)
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 No tenía contemplado escribir hoy en vista de un receso que me tendrá fuera algunas semanas. Sin embargo, me llamó mucho la atención una entrevista a Gary Becker publicada hoy en el Diario La Tercera. Becker es Premio Nóbel de Economía (1992) y acaba de recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del mismisimo G. Bush. Además de esto, Becker es profesor en la Universidad de Chicago, donde junto a Friedman, Fogel, Heckman y Lucas entre otros próceres de la economía formaron uno de los centros académicos más potentes del mundo (en Chile es mal visto decir esto por la pesada carga política que la mención de Chicago produce; sin embargo, es un hecho comprobable que bajo la mayoría de los indicadores académicos, Chicago es una de las mejores escuelas de economía del mundo). En fin, ¿por qué escribo sobre esto en enjambre? El periodista de La Tercera le pregunta a Becker sobre las políticas de innovación, a lo que Becker, responde "si estimulas el emprendimiento vas a tener innovación". Básicamente, dejad que los mercados operen. Pero lo que más me llamó la atención, y que choca radicalmente con la estrategia escogida como enfoque al tema en Chile, fue la respuesta que dio Becker al tema de los clusters. Como antecedente, un "cluster" puede ser muy informalmente definido como un sector industrial específico (como el minero o agroindustrial) que comparte (i) algún grado de especialización y (ii) algún grado de integración vertical (proveedores y consumidores). El Consejo Nacional de Innovación ha determinado para Chile un conjunto de "clusters" sobre los cuales debería desarrollarse el trabajo de estímulo del gobierno hacia la innovación. Becker, en una visión totalmente contrapuesta, argumenta que los clusters deberían desarrollarse autónomamente. El rol del gobierno, según Becker, debiese ser meramente poner las reglas claras para que los agentes privados escogieran invertir en innovar en aquellas actividades que les reporten las mayores rentas. Como ejemplo de aquello pide mirar el caso del Silicon Valley: "¿Creen que el gobierno creó el cluster de Silicon Valley?" ( en enjambre Evan ya le respondió) Por un lado es cierto que a menos que por ley se asignen rentas monopólicas, como en el caso de la investigación farmacéutica, los privados escogen independientemente en qué invertir. Es poco claro que el gobierno pueda dictaminar a priori cuáles van a ser las áreas de desarrollo del país en el futuro, y por ende, hacia qué sectores específicos debiese orientarse el financiamiento estatal a privados para la investigación y desarrollo. Sin embargo, hay ejemplos de países que utilizaron mecanismos de apoyo a clusters específicos que fueron ex-post exitosos. Finlandia fue uno de ellos a fines de los 80 y principios de los 90. Israel, con su dinámica industria high-tech, modelada a la Silicon Valley, tuvo en su éxito un fuerte componente de apoyo explícito del gobierno a principios de los 90. Pero en estos dos casos, el driver final del desarrollo del cluster tecnológico fue más bien un shock de demanda asociado al desarrollo de los países asiáticos. Es decir, los privados respondieron a la demanda por tecnología, el gobierno observó esto y decidió apoyar a la industria. ¿Es deseable que el gobierno decida a priori apoyar algunos sectores en desmedro de otros? La teoría clásica y Becker dicen que no: "dejad que el mercado opere". Mi intuición me indica que los mecanismos de mercado operan en contra de esta lógica en países pequeños y aislados que deben invertir sus recursos escasos de la manera más eficiente posible. En efecto, me parece razonable identificar ciertas características "deseables" para nuestra industria. Por ejemplo, "queremos desarrollarnos en base a una industria intensiva en el uso y creación de tecnología, con alto valor agregado y orientación exportadora", y definir políticas de apoyo en respuesta a iniciativas privadas en esos ámbitos. Creo que hay un mundo entre decir eso y seleccionar a las industrias agropecuaria y de "call centers" como los pilares de la innovación y del desarrollo de Chile. ¿Comentarios? (Leer más)
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 En EE.UU., y probablemente también en Europa, las herramientas 2.0. se están metiendo de cabeza y a pasos agigantados en la planificación urbana. Ya no se trata simplemente del blog para subir opiniones y hacer comentarios, sino que una nueva forma de diseñar e implementar procesos complejos de intervención o transformación urbana. Más abajo doy algunos links a herramientas, proyectos e iniciativas que están usando la web 2.0. en procesos de planificación y diseño urbano innovador. Pero antes quisiera detenerme en algunos aspectos relevantes de esta nueva puerta que se abre para la planificación urbana en particular y la participación ciudadana en general. Primero, que la naturaleza y definición del espacio va a cambiar profundamente. He tenido que (re)leer durante estos días The production of space de Henri Lefebvre, y creo que sus ideas son pertinentes para este post. Lefebvre dice que el espacio puede ser concebido desde tres posiciones (la famosa trialéctica de Lefebvre): las ?representaciones espaciales' (o espacio concebido), que son el espacio técnico y abstracto que es elaborado formalmente por arquitectos, planificadores, geógrafos e ingenieros; ?los espacios representacionales' (espacio vivido), que son directamente vividos en la cotidianidad y que no requieren obedecer las reglas de las representaciones espaciales porque su motor no es racional sino ?afectivo'; y ?las prácticas espaciales' (espacio percibido), que se relacionan con el uso, o sea las prácticas que son a la vez el producto de las fuerzas espaciales y de las percepciones de los individuos. La utilización de la web 2.0. para procesos de planificación puede hacer que la noción de espacio que se moviliza en estos planes comience a ser cada vez más vivida y percibida. O puesto de otra manera, se puede hacer una planificación urbana que esté más relacionada con los usuarios, con sus expectativas, emociones, experiencias y prácticas, y menos con el espacio concebido por los expertos de siempre. Sería un gran cambio. Segundo, estas herramientas 2.0. pueden significar una transformación de proporciones en uno de los problemas centrales de la planificación urbana: el poder, o sea la gestión del conocimiento y la información. Porque demás está decirlo, la planificación urbana es siempre política, implica siempre la voluntad de imponer una visión, aunque esa visión sea ultra progre y la participación en ésta sea un issue central: desde cómo se presenta la información y a quién, hasta cómo se interpreta e integra la opinión comunitaria en el plan final (traductore, traidore), el ejercicio de la planificación urbana está siempre al límite de la manipulación y el voluntarismo. Pero la web 2.0. puede mitigar ese problema, porque cambia la manera no sólo de exponer la información, sino también, y sobre todo, de construirla. Imagínense la evaluación de impacto de una nueva infraestructura vial, en la que todos los vecinos pudiesen ver una simulación del proyecto y señalar sus observaciones, agregando información que los expertos no ven (?la señora_______ está llena de gatos que van a ser un problema para la carretera'), subiendo fotos, haciendo sus propias propuestas e invitando a expertos externos a que den su opinión: la información se construiría colectivamente, lo que aumentaría las posibilidades de consenso y generaría una mayor presión por transparentar la información. Por último, creo que esta es una oportunidad única para Chile. La ?cultura de la participación', aplicada a temas de ciudad, está recién apareciendo en nuestro país (enhorabuena). Los ciudadanos están empezando a discrepar, y a sacar la voz para hacérselo saber a todos. Han surgido una serie plataformas, colectivos, coordinadoras y movimientos ciudadanos para hacerle frente a cambios urbanos percibidos como dañinos, poco transparentes o deficientes -ver Ñuñoa, San Miguel, Providencia y Vitacura. Se trata de iniciativas interesante pero que aún se cuentan con los dedos de las manos y la mayoría no ha salido de la carta al director, la protesta frente a la muni y el blog. Ahora que esa cultura participativa está formándose, es el momento para que comiencen a instruirse y a utilizar en sus campañas y a exigir a las autoridades estas nuevas herramientas participativas. Insisto, sería un cambio de proporciones. Algunos ejemplos (a mi juicio los más interesantes) de la utilización de la web 2.0. en procesos de planificación urbana en EE.UU. Esta información fue recopilada por Chris Stein (ppt en pdf) de la revista Planetizen. = Rethink College Park (blog) = Rethink College Park (mashup) = Louisiana Speaks (encuesta) = Planning Kauai (YouTube) - excelente! = Introduction to Durango (CO) Comprehensive Plan (YouTube / Google Earth) = Old Sixth Ward, Historic District, Houston, Texas (YouTube) = WalkScore (mashup) = Planificación urbana en Second Life(Leer más)
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Enviado por rlbravo el noviembre 02, 2007 a las 0:42
 Una serie de medios han dado a conocer el último Informe Global de Competitividad. El informe elaborado por el Foro Económico Mundial considera 113 índices para comparar el desempeño de los países y su competitividad. Los pilares considerados son: Instituciones, Infraestructura, Macroeconomía, Salud y educación primaria, Educación superior y capacitación, Eficiencia de los mercados, Disponibilidad tecnológica, Sofisticación de los negocios e Innovación. Este año chile subió al puesto 26 de 131 paises. Sin embargo, los resultados en educación son alarmantes. Ver PowerPoint UAI, Ver Informe Original. 
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Enviado por rlbravo el septiembre 11, 2007 a las 19:47
 Aprovechando el tema que nos convoca esta semana, aprovecharé de presentar una serie de iniciativas Web dirigidas a facilitar la participación ciudadana sin moverse del escritorio. El surgimiento de nuevas herramientas Web devela un tremendo potencial en la comunicación estructurada facilitando nuevas formas de relación y pertenencia comunitaria. En esta línea, es notable el trabajo realizado por los ingleses de My Society . Basado en un modelo abierto de colaboración, han logrado levantar una serie de servicios Web sumamente innovadores. Su proyecto más destacado es PledgeBank. El banco de compromisos se inspira en el lema "Lo haré sólo si me ayudas". Gracias a este ingenioso sistema enfocado en lo local, ya son miles los compromisos con excelente resultados. Desde colaboración con los damnificados en la guerra de Irak, pasando por protestas políticas hasta la construcción de hospitales en Sudáfrica. Impresionante.  Con Fixmysteet la comunidad reporta y discute temáticas de infraestructura urbana facilitando su solución. (¿Plataforma urbana?) NotApathetic.com es un espacio para la comunidad inglesa donde los electores manifiestan sus razones para no votar, dejando en manifiesto que el voto no es condición para el compromiso. WriteToThem.com facilita la comunicación con legisladores enviándoles mediante email las inquietudes de los usuarios. El sitio publica las respuestas abriendo el debate a la comunidad extensa.  Los norteamericanos sorprenden con el sitio Maplight, cruzando los aportes de las campañas políticas con las votaciones de leyes. El sitio transparenta la dramática dependencia de los legisladores, evidente en la alta correlación entre sus votos y el interés de los capitales comprometidos. A pesar de lo delicado el tema, el sitio se nutre de la información aportada por los usuarios para luego contrastarla y generar informes de alta credibilidad. ( Video)  Para no quedar atrás y desde la objetividad del creador, me permito aportar con la experiencia de reclamos.cl. Con el tiempo, ha quedado manifiesta la disposición a participar de la ciudadanía chilena. La gran mayoría de los reclamos proviene de personas en edad adulta, actores habitualmente distantes a estos servicios. Las organizaciones en Chile también han demostrado una fuerte inquietud generando alianzas de aporte con el mundo del consumo y periodístico. Estas iniciativas demuestran que la actividad Web trasciende lo abstracto y digital para, poco a poco, comenzar a jugar un rol en las dinámicas sociales de hecho. En el mediano plazo, el ciudadano común contará con tecnologías a la altura de los tiempos facilitando su participación en la medida de sus inquietudes. Como resultado, la comunidad jugará un rol determinante en la elaboración de políticas públicas, desarrollo y bienestar nacional. (Leer más)
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