Creo que de alguna forma todos hemos tenido un acercamiento a los conceptos de rip, mix y burn, como parte de nuestra experiencia con la música digital en los tiempos de la controversial plataforma Napster, por cierto, ilegal. Independiente de este último detalle, es inigualable la libertad creativa que obtuvimos al poder acceder a un universo de música inalcanzable en los tiempos del CD a $15.000, bajar música a nuestro antojo (algunos singles y no todo el disco…), mezclarla a nuestro gusto y luego quemarla ya sea para esos momentos de goce personal en el auto, lucirse ante los amigos en una fiesta con el “Monster Mix” , o ese mix romántico para conquistar a tan añorada chica (y/o lolo).
Bueno, estamos ad portas de un fenómeno similar en materia de contenidos para la educación y lo mejor, en un marco totalmente legal al alero del Creative Commons.


