Hoy tengo el agrado de presentar a un nuevo artista invitado: mi buen amigo José Ossandon, sociólogo PUC y pronto doctor en cultural studies por Goldsmiths College. Entusiasmado por el último post de quien escribe, y por el sagaz comentario de A. Liberman, José se animó a escribir un post que, a mi juicio, da en el clavo a un tema central en esto de la innovación: cómo compararla y evaluarla. Los dejo con JO.
En su último post M. Tironi proponía que innovación no es sólo novedad sino también ruptura (i=n+r). Así, Manuel va más allá de lo que tradicionalmente entendemos por innovación, asociado a gadgets y nuevas tecnologías, incluyendo otras múltiples prácticas que cumplan con estos dos elementos (como pingüinos tomándose las calles de Santiago y los movimientos vecinales). En su respuesta Andrés Liberman está de acuerdo con los elementos que compondrían la definición, pero sugiere la necesidad de incluir un tercero: valor (i= n+r+v). En sus palabras “sino agrega valor no tiene sentido”. Este dialogo, junto a lo que he estado leyendo este último tiempo, me han dejado pensando sobre lo importante y complicado que puede llegar a ser la relación entre innovación y valor. Obviamente no pretendo (ni puedo!) llegar a ninguna respuesta definitiva, sino más bien, en lo que sigue trataré de plantear algunas preguntas a partir de esta relación.


