Silicon Valley es un lugar verdaderamente único. La semana pasada me llegó un e-mail de un amigo contándome que había tomado la decisión de dejar un puesto muy bueno en su empresa - un start-up muy prometedor y con mucho capital invertido - para fundar un nuevo start-up. Este emprendedor - de tan solo 26 años y con un pergamino muy "Silicon Valley" - ingeniero titulado dentro de los primeros lugares de su generación en Stanford, ex Yahoo! (y que según me contaba 'casi millonario' de haber aceptado una oferta de Google en 2003 pre-IPO), me describía su nueva idea entre cervezas en San Francisco. Lo que me llamó la atención (además de la muy buena idea que tiene) es la facilidad que existe en esta parte del mundo para emprender. Para este ingeniero, tomarse un año de su vida en levantar su nueva empresa no le va a costar mucho, su downside es muy limitado y tiene un enorme upside en caso de ser exitoso. Y claro, ambición no le falta.
Pero durante nuestra conversación me acordé de lo que alguna vez dijo Michael Moritz, uno de los inversionistas más prestigiosos de la industria del capital de riesgo, ante la pregunta del éxito de Sequoia Capital (su fondo de inversiones): "there is something magical about youngsters" dijo, lo que se traduce en una notoria tendencia a invertir en empresas con emprendedores menores de 30 años... y la verdad es que el ejemplo está a la vista, por nombrar sólo a algunos: Bill Hewlett tenía 26 años y David Packard 27 años cuando fundaron Hewlett Packard, Bill Gates 20 años (Microsoft), Steve Jobs 21 años (Apple), Larry Page y Sergey Brin 25 años (Google), David Filo 28 años y Jerry Yang 26 años (Yahoo!), Michael Dell 19 años (Dell), y los más nuevos Chad Hurley 28 años, Steve Chen 27 años (YouTube) y Mark Zuckerberg 20 años (Facebook), y la lista sigue y sigue.
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