
Cada año la revista Forbes publica “The Midas List” con un ranking de los 100 inversionistas más importantes de la industria de la tecnología, la que incluye naturalmente a los “venture capitalists” (VCs) más relevantes de la industria.
Un hecho notorio es que la gran mayoría de estos inversionistas está en la costa oeste de EE.UU y los VCs de Silicon Valley ocupan un lugar preeminente en la lista. El ranking está encabezado por John Doerr (de Kleiner Perkins Caufield & Byers) seguido por Mike Moritz (de Sequoia Capital), ambos inversionistas institucionales originales en Google y miembros de su directorio (aunque Mike Moritz ya dejó su puesto en dicho directorio). Entre otras cosas se hace referencia a la inversión inicial de estos VCs en Google, que fue de aprox. US $12 millones por cada fondo, equivalente a 24 millones de acciones de la época – o sea, compraron las acciones en aprox. 50 centavos por acción, por lo que se podrán imaginar el éxito rotundo de sus inversiones con la valuación actual de Google, que ha llegado a los US $200 billones (se dice que el “stake personal” de estos inversionistas en Google excede US $800 millones de dólares…)
Otro dato interesante es que las compras o aperturas a la bolsa de empresas apoyadas por VCs durante el año 2007 totalizaron US $34 billones de dólares a través de 86 IPOs y 304 adquisiciones. Durante el último trimestre de 2007 se hicieron 31 IPOs – más que en cualquier trimestre desde el tercer trimestre de 2000 – por un valor de US $3 billones.
La metodología del ranking de Forbes considera empresas de tecnología que se han abierto a la bolsa o que han sido adquiridas durante los últimos 5 años, así como el monto de capital que se necesitaron para llegar a la venta o IPO, y el nivel de tiempo dedicado por los inversionistas y sus consejeros en apoyar a dichas empresas.
De acuerdo a Dow Jones VentureSource los VCs invirtieron aprox. US $30 billones en 2.600 nuevas empresas durante 2007. Pero aún más interesante es el hecho que las firmas de capital de riesgo levantaron otros US $35 billones durante 2007 en nuevos fondos a través de distintos inversionistas incluyendo fondos de pensiones, universidades, fundaciones, patrimonios familiares, etc., según National Venture Capital Association – ver aquí. También se logró un nuevo record al mayor fondo de capital recaudado exclusivamente para tecnología: US $3 billones (aportado por más de 100 inversionistas) por Technology Crossover Ventures
Una importante pregunta que hace Forbes (y muchos otros) es si los VCs serán capaces de obtener los retornos esperados de sus inversiones si la economía de EE.UU cae en recesión. Los mercados de capitales han estado inestables últimamente, y esta inestabilidad podría afectar la posibilidad de hacer IPOs y muchas de las empresas públicas de tecnología quizás ya no querrán tomar tantos riesgos financieros en adquirir otras empresas – dos de las formas predominantes de obtener liquidez por parte de los VCs.
Además, entre más tiempo las empresas de los portfolios de las firmas de VCs se demoren en hacer un exit (IPO o M&A), menos capacidad tendrán estas firmas para hacer nuevas inversiones. Esto fue lo que ocurrió en 2001 y que duró varios años – lo que penosamente se recuerda por estos lados como el “invierno nuclear”, donde muchas empresas de tecnología tuvieron que cerrar y consecuentemente se despidieron a muchos empleados (un mal indicio es el anuncio de Yahoo! esta semana de despidir a mas de 1.000 sus empleados).
Pero como alguna vez me dijo un profesor en Stanford, los VCs por naturaleza deben ser optimistas, ya que su negocio es invertir en el futuro, por lo que sin duda estos “reyes midas” de Silicon Valley seguirán invirtiendo activamente y buscando “for the next big idea”…

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Uno de los posts notables que he leído sobre emprendimiento fue escrito por Marc Andreessen sobre el fenómeno de los “serial entrepreneurs” de Silicon Valley, tema al que me referí en parte en un post anterior y que trata de explicar por qué hay emprendedores que pudiendo tomar el camino fácil y/o relajarse en la vida después de haber “triunfado” con un IPO o vendiendo sus empresas (muchas veces en cientos o miles de millones de dólares) vuelven a insistir en crear nuevas empresas una y otra vez (”Why do people keep going and start new companies when they could just park it on a beach and suck down mai tais?”)…
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Esta semana la National Venture Capital Association publicó los resultados de una nueva encuesta a los inversionistas de capital de riesgo de EEUU sobre las predicciones para el año 2008 US 2008 VC Predictions. La primera pregunta de la encuesta es cuanto van a invertir los VCs durante 2008: 71.3% respondió entre 20 y 29 billones de dólares; 24.6% respondió entre 30 y 39 billones de dólares. OK, first thought: this is serious money.
Pero la segunda pregunta golpea con mayor fuerza: “Of which single global investment region are you most leery?” o sea “cual es la región del mundo ‘para invertir’ que mas le produce suspicacias o donde menos tiene confianza”. Bueno, cual creen que es la respuesta? Ni mas ni menos que 36.5% responde que la peor región es Sudamérica - lejos por delante de China con 27.5% o Europa del Este con 16.8% de los votos. Hmmm.
Me quedo pensando en la pregunta “most leery” veo el diccionario para mayor precisión: “leery: suspicious or distrustful, wary”. Y bueno, hace rato que vengo escribiendo sobre cómo América Latina se está quedando en el camino en términos de innovación global, pero esto ya suena terrible “most leery”…
Pero ante el pesimismo norteamericano hay que ser positivos frente al tema. De hecho, lo más probable es que la mayoría de estos VCs nunca hayan viajado a Sudamérica y que sus suspicacias provengan más sobre la ignorancia de la región (por lo menos eso me gustaría pensar) porque éstos son inversionistas de tecnología - y por lo tanto su eje torna naturalmente entre EEUU, Asia y Europa. El resto casi ni cuenta para ellos (no obstante, y aunque no sea VC, esta semana se publicó que Larry Page y su mujer pasaron por Argentina durante su luna de miel…)
Sin embargo, todos los que crecimos en América Latina sabemos muy bien que existe talento en la región. De hecho, mucho talento. Pero, por qué entonces los inversionistas están tan “leery” de Sudamérica? A mi me parece que el problema se radica, en parte, en el hecho que no existe una conexión todavía entre los grandes inversionistas de EEUU (quienes siempre están en busca de dealflow en innovación y tecnología) y los mejores talentos de Sudamérica. Por una parte, los inversionistas están permanentemente buscando las mejores tecnologías, innovaciones y el mejor talento, pero no tienen ningún (o muy poco) acceso a Sudamérica. Por otro lado, están los emprendedores en Sudamérica que no tienen idea como (o les cuesta mucho) acceder a los inversionistas de Silicon Valley o derechamente no han venido a levantar sus empresas a EEUU por falta de visión o recursos. Claramente existe una barrera geográfica y cultural, pero en un mundo globalizado esta barrera debiera caer por su propio peso. Pensemos en como los emprendedores de India, China e Israel (por nombrar algunos ejemplos notables) vinieron a Silicon Valley y levantaron sus empresas desde aquí (y muy exitosamente).
Me parece que el próximo paso natural es que los mejores emprendedores latinoamericanos hagan la transición hacia el mercado más importante del mundo: EE.UU. Sin embargo, para que esto suceda se tiene que continuar fomentando la educación, tecnología e innovación a nivel local y solo así podremos ver surgir de vez en cuando unos cuantos emprendedores que sean capaces de levantar los próximos Intel, Google, Oracle, Yahoo!, Cisco, HP, etc.
Por lo tanto, estoy optimista (y no leery!) sobre el hecho que en los próximos años veremos surgir algunas estrellas de nuestra región en EE.UU. De hecho justamente hace un par de semanas me reuní con Wenceslao Casares, ex socio fundador y CEO de Patagon, que justamente está aquí en Silicon Valley levantando su nuevo venture - otra señal que me hace pensar que pronto veremos una nueva ola de emprendedores latinoamericanos que van venir a competir y triunfar en las grandes ligas de EEUU.

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No tenía contemplado escribir hoy en vista de un receso que me tendrá fuera algunas semanas. Sin embargo, me llamó mucho la atención una entrevista a Gary Becker publicada hoy en el Diario La Tercera. Becker es Premio Nóbel de Economía (1992) y acaba de recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del mismisimo G. Bush. Además de esto, Becker es profesor en la Universidad de Chicago, donde junto a Friedman, Fogel, Heckman y Lucas entre otros próceres de la economía formaron uno de los centros académicos más potentes del mundo (en Chile es mal visto decir esto por la pesada carga política que la mención de Chicago produce; sin embargo, es un hecho comprobable que bajo la mayoría de los indicadores académicos, Chicago es una de las mejores escuelas de economía del mundo).
En fin, ¿por qué escribo sobre esto en enjambre? El periodista de La Tercera le pregunta a Becker sobre las políticas de innovación, a lo que Becker, responde “si estimulas el emprendimiento vas a tener innovación”. Básicamente, dejad que los mercados operen. Pero lo que más me llamó la atención, y que choca radicalmente con la estrategia escogida como enfoque al tema en Chile, fue la respuesta que dio Becker al tema de los clusters. Como antecedente, un “cluster” puede ser muy informalmente definido como un sector industrial específico (como el minero o agroindustrial) que comparte (i) algún grado de especialización y (ii) algún grado de integración vertical (proveedores y consumidores). El Consejo Nacional de Innovación ha determinado para Chile un conjunto de “clusters” sobre los cuales debería desarrollarse el trabajo de estímulo del gobierno hacia la innovación. Becker, en una visión totalmente contrapuesta, argumenta que los clusters deberían desarrollarse autónomamente. El rol del gobierno, según Becker, debiese ser meramente poner las reglas claras para que los agentes privados escogieran invertir en innovar en aquellas actividades que les reporten las mayores rentas. Como ejemplo de aquello pide mirar el caso del Silicon Valley: “¿Creen que el gobierno creó el cluster de Silicon Valley?” (en enjambre Evan ya le respondió) [Leer más »]

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Silicon Valley es un lugar verdaderamente único. La semana pasada me llegó un e-mail de un amigo contándome que había tomado la decisión de dejar un puesto muy bueno en su empresa - un start-up muy prometedor y con mucho capital invertido - para fundar un nuevo start-up. Este emprendedor - de tan solo 26 años y con un pergamino muy “Silicon Valley” - ingeniero titulado dentro de los primeros lugares de su generación en Stanford, ex Yahoo! (y que según me contaba ‘casi millonario’ de haber aceptado una oferta de Google en 2003 pre-IPO), me describía su nueva idea entre cervezas en San Francisco. Lo que me llamó la atención (además de la muy buena idea que tiene) es la facilidad que existe en esta parte del mundo para emprender. Para este ingeniero, tomarse un año de su vida en levantar su nueva empresa no le va a costar mucho, su downside es muy limitado y tiene un enorme upside en caso de ser exitoso. Y claro, ambición no le falta.
Pero durante nuestra conversación me acordé de lo que alguna vez dijo Michael Moritz, uno de los inversionistas más prestigiosos de la industria del capital de riesgo, ante la pregunta del éxito de Sequoia Capital (su fondo de inversiones): “there is something magical about youngsters” dijo, lo que se traduce en una notoria tendencia a invertir en empresas con emprendedores menores de 30 años… y la verdad es que el ejemplo está a la vista, por nombrar sólo a algunos: Bill Hewlett tenía 26 años y David Packard 27 años cuando fundaron Hewlett Packard, Bill Gates 20 años (Microsoft), Steve Jobs 21 años (Apple), Larry Page y Sergey Brin 25 años (Google), David Filo 28 años y Jerry Yang 26 años (Yahoo!), Michael Dell 19 años (Dell), y los más nuevos Chad Hurley 28 años, Steve Chen 27 años (YouTube) y Mark Zuckerberg 20 años (Facebook), y la lista sigue y sigue.
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Silicon Valley es un lugar verdaderamente único. La semana pasada me llegó un e-mail de un amigo contándome que había tomado la decisión de dejar un puesto muy bueno en su empresa - un start-up muy prometedor y con mucho capital invertido - para fundar un nuevo start-up. Este emprendedor - de tan solo 26 años y con un pergamino muy “Silicon Valley” - ingeniero titulado dentro de los primeros lugares de su generación en Stanford, ex Yahoo! (y que según me contaba sería millonario si habría aceptado una oferta de Google en 2003 (pre-IPO)), me describía su nueva idea entre cervezas en San Francisco. Lo que me llamó la atención (además de la muy buena idea que tiene) es la facilidad que existe en esta parte del mundo para emprender. Para este ingeniero, tomarse un año de su vida en levantar su nueva empresa no le va a costar mucho, su downside es muy limitado y tiene un enorme upside en caso de ser exitoso. Y claro, ambición no le falta.
Pero durante nuestra conversación me acordé de lo que alguna vez dijo Michael Moritz, uno de los inversionistas más prestigiosos de la industria del capital de riesgo, ante la pregunta del éxito de Sequoia Capital (su fondo de inversiones): “there is something magical about youngsters” dijo, lo que se traduce en una notoria tendencia a invertir en empresas con emprendedores menores de 30 años… y la verdad es que el ejemplo está a la vista, por nombrar sólo a algunos: Bill Hewlett tenía 26 años y David Packard 27 años cuando fundaron Hewlett Packard, Bill Gates 20 años (Microsoft), Steve Jobs 21 años (Apple), Larry Page y Sergey Brin 25 años (Google), David Filo 28 años y Jerry Yang 26 años (Yahoo!), Michael Dell 19 años (Dell), y los más nuevos Chad Hurley 28 años, Steve Chen 27 años (YouTube) y Mark Zuckerberg 20 años (Facebook), y la lista sigue y sigue.
De hecho, parte de nuestra conversación fue sobre cómo las empresas más exitosas de la región contratan a los ingenieros y talentos más jóvenes posibles, recién salidos de la universidad - y uno no puede sino concordar con el hecho que estos jóvenes otorgan una pasión y dedicación muy especial y valiosa, difícilmente replicable en el mundo de las nuevas tecnologías. Justamente la semana pasada apareció en el New York Times un perfil de Max Levchin, ex fundador de PayPal (que a los 25 años se convirtió en millonario gracias al IPO de PayPal en 2001 y su posterior adquisición por eBay en 2002 por USD $1.5 billones) y actual CEO de Slide, y cuya entrevista resulta muy emblemática de la cultura emprendedora de Silicon Valley. En esta entrevista Max Levchin dice que “manejaría cualquier empresa; es completamente irrelevante cuál sea (…) todo se resume en mis ganas de vencer” (…) “Esta actitud de la ‘próxima carrera’ realmente moldea el cerebro’ (…) “todo se remite a ‘ready, set, go’ y no hay nada más que importe…” Y bueno, actitud ganadora y competitividad claramente no le faltan…
Marc Andreesen, uno de los cofundadores de Netscape (que a los 24 años se convirtió en el “poster-boy wunderkid” de la generación punto-com con el famoso IPO de Netscape en 1995 - el que muchos consideran el gatillo de la era punto-com), justamente escribió un post fascinante en su blog sobre la relación “edad/emprendimiento” basado principalmente en estudios de Dean Simonton, un profesor de psicología de la Universidad de California Davis, sobre la relación edad-creatividad (en campos tan diversos como la ciencia, literatura, música, ajedrez, cine, política y combate militar - ver artículo “Age and Outstanding Achievement: What Do We Know After a Century of Research?“). Y si bien Mark Andreesen no da una conclusión “científica” al respecto - la discusión y estadísticas resultan muy interesantes de leer. Naval Ravikant hace una interesante síntesis en su respuesta al post de Marc Andreesen aqui. Particularmente interesante resulta el siguiente raciocinio: “básicamente, el número de intentos (”the number of swings at bat”), poemas escritos, pinturas pintadas, etc. determinan el “success rate”. Entre más intentos, más se aprende, entre más se intenta, más se mejora y así se incrementan las posibilidades de ser productivo. El “outcome” escala más con el número de apuestas que con el tamaño de la apuesta, y como dijo el violinista Pablo De Sarasate “hace 37 años que vengo practicando 14 horas al día, y ahora me llaman un genio…”
Y por si preguntaban - “los Piratas de Silicon Valley” es el título de una película (basada en el libro “Fire in the Valley: The Making of The Personal Computer” de Paul Freiberger y Michael Swaine) sobre la historia del comienzo de Microsoft y Apple y la rivalidad entre Bill Gates y Steve Jobs al formar (y batallar por) sus respectivas empresas - una historia que refleja en parte el DNA de esta parte del mundo y que sigue evolucionando con nuevos protagonistas. Y es así como gira la búsqueda del próximo Google, donde Facebook ya se perfila como “the next big thing in the Valley” con una valuación de USD $15 billones y cuyo CEO tiene tan solo 24 años…

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Autor invitado: Evan Epstein, Chief Operating Officer de Girvan Institute of Technology, Silicon Valley
Uno de los elementos más importantes del ecosistema de innovación en Silicon Valley es el financiamiento disponible a emprendedores y empresas emergentes en la forma de venture capital o capital de riesgo. De hecho, la mayoría de estos inversionistas (generalmente llamados “VC”s por su denominativo en inglés) se encuentran aglomerados en Sand Hill Road – el equivalente a Wall Street en Silicon Valley.
En términos generales, venture capital se refiere a una industria donde un grupo de individuos constituye una sociedad donde los socios administradores (VCs) levantan y administran un fondo de capital (generalmente de US $100 millones o más) aportado por terceros (incluyendo inversionistas institucionales) para invertir en nuevas tecnologías y empresas emergentes en un lapso generalmente de 3 o 4 años. Estos fondos tienen generalmente una duración de 10 años y su objetivo es obtener dentro de los próximos 4 a 6 años un retorno potencial sobre inversión equivalente a “10x” (o diez veces el monto original de inversión).
Este modelo se basa en el siguiente concepto: de cada diez inversiones, siete van a fallar, dos van a rendir razonablemente bien y uno va a ser el “home run” o el “golazo” (en buen chileno). Consecuentemente tres empresas (y en gran medida el gran hit) van a pagar por los demás emprendimientos fallidos. No por nada esta industria tiene el apelativo de “capital de riesgo”: las estadísticas demuestran que la mayoría de las empresas emergentes basadas en nuevas tecnologías fallan y por esa razón los inversionistas solo van a apostar por empresas que tengan el potencial de ser vendidas o abiertas a la bolsa (IPO) con el objeto de obtener ese retorno de 10x en 4 a 6 años desde la fecha de inversión.
En cuanto a la estructura de los fondos, los VCs generalmente son compensados bajo la formula “2/20”: 2% de “management fee” y 20% de “carried interest”. Esto quiere decir que los VCs tienen una compensación de 2% sobre el monto del fondo por concepto de administración (por ej.: si el fondo es de US $100M los socios tendrán derecho a US $2M por concepto de administración) y derechos a 20% de las ganancias del fondo, lo que debiera constituir el gran incentivo para los VCs (y no está de más decir que algunos de estos VCs se han convertido en multimillonarios gracias a esta formula).
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Autor Invitado: Evan Epstein.
Evan es el Chief Operating Officer de Girvan Institute of Technology, sede Silicon Valley (California). Este instituto, fundado el 2002, apoya a empresas emergentes e innovadoras con el objetivo de facilitar la transferencia, desarrollo y comercializacion de nuevas tecnologias. A la fecha, Girvan cuenta con mas de 70 empresas afiliadas a su programa. Evan nos habla sobre la falta de presencia de Chile en las inversiones de capital de riesgo.
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Hace un poco mas de un mes NVCA (National Venture Capital Association) y Deloitte & Touche USA LLP publicaron un reportaje sobre las tendencias globales en la industria del capital de riesgo (http://www.nvca.org/pdf/US_Rpt_Global_VC_Survey_7-25-07.pdf) y una de las cosas que llaman la atención es la falta de interés de los inversionistas de capital de riesgo en América Latina (y para qué hablar de Chile). Ante la pregunta sobre donde les gustaría ampliar su foco de inversión, América Latina solo aparece mencionado colateralmente como “otros” junto a Africa y Medio Oriente (excluyendo Israel). El interés de los inversionistas norteamericanos en esta región corresponde a un magro 5%; e inversionistas europeos y del Asia-Pacifico ni siquiera mencionan a América Latina como foco futuro de inversión.
La verdad es que estas estadísticas ya no sorprenden – a fines del 2005 entrevisté a mas de 40 fondos de inversión en Silicon Valley para un reportaje sobre la industria del capital de riesgo. Para algunos de estos inversionistas “América Latina era para ir de vacaciones, pero no para invertir”. De hecho, a la fecha solo hay un fondo en Silicon Valley que se ha aventurado a invertir “institucionalmente” en Brasil a través de su modelo de franquicia http://www.americanventuremagazine.com/news.php?newsid=2864
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