Artículos escritos sobre "trabajo" en otros sitios

Enseñar Primero

Enviado por Andrés Liberman el octubre 12, 2007 a las 10:43

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Al final de cuentas, la calidad de la educación depende en gran medida del proceso que ocurre dentro de la sala de clases. En mi post anterior argumenté que no podemos darnos el lujo de dejar la innovación en manos de un super-profesor, porque quienes no tengan acceso a ese super-profesor se quedan aislados de los beneficios que este trae. Lo que no es lo mismo que los profesores tengan que tener una real vocación y pasión por lo que hacen (pero eso debiese ser común a cualquier actividad humana). En fin.. gracias al oportuno mail de un muy buen amigo que sigue enjambre desde el principio y que comparte nuestra visión de la importancia que estos temas tienen, me topé con una iniciativa que puede agregar sabor a esta conversación. Se trata de TeachFirst, una organización formada en Londres bajo el alero de representantes de la empresa (serían algo así como nuestra Sofofa) en conjunto con la consultora McKinsey. Estas organizaciones se preguntaron el año 2001 cómo podían hacer para mejorar el rendimiento de los alumnos. ¿Y a qué conclusión llegaron? Bueno, básicamente, se dieron cuenta que había que empezar por la sala de clases. Es así como TeachFirst se dedica a reclutar a jóvenes recién egresados de carreras top de Inglaterra para que sirvan como profesores en colegios de educación secundaria (1º a 4º medio aprox) pero con alumnos provenientes en un alto porcentaje de zonas más pobres de Londres. Inspirado en Teach for America, una iniciativa similar que ha logrado colocar a 17.000 (!) jóvenes egresados de múltiples carreras , y con ex-participantes que hoy entre otros, están en el Senado, son consultores, abogados, y muchos otros que siguen haciendo clases exitosamente. El proceso de selección es riguroso: por lo menos a priori se busca que quien está al frente de la sala de clases sea lo más parecido posible a un super-heroe (al menos en base a su formación). Además, los participantes del programa son capacitados exhaustivamente, y, aparentemente, el haber sido profesor de TeachFirst se ve muy bien en el curriculum de cualquiera buscando trabajo después. ¿Qué tal si, como parte de su formación profesional, los alumnos universitarios chilenos se fueran a hacer clases a colegios marginales por un tiempo? ¿Funcionaría? ¿Habría quorum e interés? Dejo las preguntas sobre la mesa (y revisen el sitio que está muy interesante) Saludos! (PD: gracias a Martín Oyarzún por su aporte en la idea para este post)

Investigación y Doctorados, malos presagios.

Enviado por David Assael el agosto 24, 2007 a las 21:24
1188004959_normal_chuquie0.jpg El Martes publicamos un post sobre la preocupante falta de interés de los inversionistas de capital de riesgo por invertir en Chile. El Lunes La Tercera publicó una interesante columna de Juan José Ugarte, Vicerrector Académico de la UC, dónde pronostica que en 7 años más Chile no contará con suficientes investigadores para ocupar de manera eficiente los nuevos recursos provenientes del royalty aplicado a la Minería, los que justamente están orientados a generar innovación. A continuación la columna: Investigación y Doctorados, malos presagios. "En una reciente visita que altos representantes del Banco Mundial realizaron a nuestra universidad, nos dejaron al salir un inquietante mensaje, a la vez que una desafiante conclusión: de aquí a siete años el nudo crítico para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país no será ya el histórico déficit en inversión, sino de capital humano. Para ese entonces, Chile no contará con el número necesario de investigadores preparados para ocupar de manera eficiente los nuevos recursos provenientes de la minería. De forma paradojal, su dotación de recursos humanos altamente calificados, capaces de gestar la innovación necesaria para el país, habrá agotado sus capacidades en ese lapso. Porque, de acuerdo al análisis que ellos presentaban, esta dotación no ha crecido ni se ha desarrollado lo suficiente para hacerse cargo de un desafío de tal magnitud. En estos tiempos la trayectoria económica de los países, y su capacidad de alcanzar mejores niveles de bienestar para sus habitantes, tienen un correlato muy directo con la capacidad que demuestran para generar ambientes y dinámicas de innovación al interior de sus distintos estamentos: educacional, empresarial y público. Las universidades, particularmente las que se distinguen en el ámbito de la investigación, juegan un rol central en esta tarea, al aportar los recursos humanos que el sistema requiere , pero para que esto sea realidad en nuestro país se debiera avanzar con mucha decisión en aquellos aspectos que impiden a éstas hacer una contribución más efectiva al sistema nacional de innovación. Aspectos que podrían resumirse en los siguientes tres pasos: - El primero dice relación con la falta de una decidida inversión en los programas nacionales de doctorado, específicamente en aquellos acreditados por su nivel y calidad, tanto en becas (número y montos) como en aranceles de matrícula (costos reales), infraestructura (laboratorios y bibliotecas) y movilidad internacional (doble grado y pasantías), ya que la única manera de hacer sustentable un esfuerzo de esta índole es complementar la formación en el extranjero con el fortalecimiento de programas nacionales de calidad. En nuestro país las becas están dirigidas específicamente al estudiante y sus montos no contemplan los costos incurridos por la institución en la formación de estos doctores. Una beca en Chile aporta el 35% del costo de esta formación, contra el 100% en el extranjero. - Un segundo paso, complementario al anterior, es fortalecer las estrategias de vinculación y trabajo conjunto entre el sector productivo y estos programas de estudios avanzados , de manera que estas nuevas capacidades se desarrollen en un nuevo ambiente de colaboración y confianza, reflejado tanto en que las preguntas relevantes del sector productivo sean acogidas y respondidas por las universidades, como en la inserción efectiva de sus egresados con el grado de doctor en el aparato productivo nacional. Esto significa un cambio mayor, una estrategia de largo plazo en la relación de la universidad y la empresa. En Chile sólo el 5% de los doctores se inserta en el mundo privado, contra un 65% de Estados Unidos. - El tercer paso tiene que ver con la necesidad de desarrollar al interior de las empresas nuevas capacidades gerenciales en torno a la gestión de la innovación. Una tarea que constituye un desafío enteramente nuevo para un grupo significativo del sector productivo nacional, más bien acostumbrados a aprovechar las ventajas competitivas del valor de su materia prima y dispuestos a pagar los costos directos y de rezago que significa importar las innovaciones que se realizan a nivel de la industria mundial y menos dispuestos a desarrollar sus propias capacidades para generar nuevas y mejores condiciones para su producción a nivel global. En Chile son prácticamente inexistentes las herencias de innovación en los organigramas empresariales. Sin estos tres pasos, los presagios de estos altos ejecutivos internacionales, lamentablemente, se convertirán en una nueva "crónica de una crisis de innovación y crecimiento anunciada"." A mi parecer la columna explica en gran parte algunos motivos del desinterés de los inversionistas por Chile... quizás la pregunta debiera de ser, ¿por qué existe tan poca innovación en este país? Tenemos varias hipótesis y algunas pruebas... las desarollaremos en un próximo post. (Leer más)

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