
He estado leyendo un libro fascinante que se llama Wikinomics: how mass colaboration changes everything, de Don Tapscott.
Lo recomiendo a ojo cerrados a quienes estén interesados en este rollo del open source.
Si bien los proyectos más vistoso y populares de este revolucionario acercamiento al quehacer humano son Wikipedia y Linux, para muchos la idea del open source sigue siendo un asunto irremediablemente ligado a la creación de código o a plataformas digitales. Por eso, me gustaría contarles un cuento que Tapscott incluye en su libro y que resulta iluminador para comprender la potencia transformadora del fenómeno.
Sin ánimo alguno de ser exhaustivo ni detallista y tomándome incluso algunas licencias literarias, la cosa va más o menos así:
Rob McEwen era el CEO de Goldcorp Inc, una minera en graves problemas financieros debido a que su equipo de geólogos había sido incapaz de localizar los yacimientos de oro que se sabía estaban en la enorme propiedad de la compañía en Canadá. Después de muchas reuniones y de una enormidad de tiempo y dinero perdido en investigaciones en terreno y asesorías con los mejores geologos del mundo, McEwen decidió tomarse unos meses y asistir a una serie de charlas en el MIT. Allí escuchó hablar del open source y a las pocas semanas estaba devuelta en su escritorio con una idea entre cejas. Le pidió a su equipo de geólogos que concentraran TODA la información geológica del terreno desde 1948 a la fecha y que lo pusieran en un archivo digital, listo para ser ofrecido al mundo a través de Internet. Acompañando el archivo venía la promesa de una recompensa económica a quien lograra dar con la ubicación exacta de los yacimientos de oro de Goldcorp.
En la industria minera, la información geológica del terreno es el secreto más preciado de cada empresa…algo así como los planos para llegar a la caja fuerte central de un banco en Suiza, algo que el sentido común indica mantener en el más estricto secreto.
A pesar de la reluctancia de sus geólogos y asesores, McEwen confiaba en sus mentores en MIT y siguió adelante con la iniciativa, que bautizó como “Goldcorp Challenge”, que nada tiene que ver con el Pepsi Challenge que hizo famosa a Catherine Salosny, por cierto.
En semanas Goldcorp se repletó de posibles resultados provenientes no solo de grandes empresas consultoras en temas geológicos, sino que también se involucraron estudiantes, matemáticos, físicos y militares. El 80% de las entregas dieron con cantidades enormes de oro en la propiedad de la empresa y Goldcorp pasó de valer USD 100 millones a USD 9 billones en tres años.
El cuento es una experiencia exitosa de open source de pala y picota- probablemente el mundo más lejano al software que se pueda imaginar. Pero más interesante que los billones que se echó al bolsillo McEwen, es el enriquecimiento del análisis debido a la gran cantidad de disciplinas involucradas en encontrar un resultado.
Si bien todos los caminos llevan a Roma, a veces encontrarlos no es trivial.
Imaginen las implicancias de este tipo de acercamiento aplicado al modelo educativo, tan interesado en uniformar y tan poco preocupado de que cada individuo aporte a la solución de los problemas desde sus habilidades e intereses.
Eso.
Lean Wikinomics, que está de pelos.
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