Artículos escritos sobre "innovación" en otros sitios

Esta
semana la revista New Yorker publicó un artículo muy interesante titulado "Most Likely to Succeed - How do we hire when we can't tell
who's right for the job?" de Malcolm Gladwell, el autor de los libros "The Tipping Point", "Blink", "Outliers" y otros
excelentes artículos publicados por New Yorker Magazine.
El nuevo
artículo se refiere principalmente a un problema que Gladwell denomina "the quarterback problem", en
alusión al fenómeno que se da en el fútbol americano donde la mayoría de los
mejores quarterbacks (un puesto clave del juego) de las ligas
universitarias no logran transferir su éxito a la liga profesional. Sin entrar
en mayores detalles sobre las razones de dicho fracaso (que resultan
fascinantes para cualquier amante del deporte, en parte porque el proceso de
selección a la NFL es ultra competitivo, se analizan todas las
estadísticas imaginables y se hacen inversiones y apuestas multimillonarias -
basta ver el documental "Two Days in April" para darse cuenta de este
monumental proceso), Gladwell aplica este problema al campo de la educación, ya
que estima que la selección de los profesores es el área con mayores
consecuencias sociales de esta problemática, explicando que para ciertos
trabajos es casi imposible predecir cómo potenciales candidatos van a rendir una
vez contratados. Y por lo tanto, la gran pregunta es: cómo escoger en dichos
casos?
Uno de los
argumentos más importantes parte de la base de un estudio de Eric Hanuschek, un
economista de Stanford, que establece que los estudiantes de un profesor
"muy malo" van a aprender, en promedio, la mitad del material
correspondiente a un año, en cambio los estudiantes de un profesor "muy
bueno" van a aprender en un año material correspondiente a un año y medio.
Este diferencial se traduce a una brecha de un año de aprendizaje en un año.
Según Hanuschek, EE.UU podría mejorar su rendimiento académico
significativamente reemplazando del 6% al 10% de sus "peores
profesores" por profesores de calidad promedio, concluyendo que no hay
nada más importante para el sistema educativo que contar con excelentes
profesores. De hecho, el artículo sostiene que "es mejor para un alumno estar en un mal
colegio con un excelente profesor que en un excelente colegio con un mal
profesor". Pero ahí está el problema: Gladwell sostiene que nadie sabe
identificar a una persona con potencial para ser un excelente profesor - y por
eso el sistema educativo sufre de un "quarterback
problem".
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Durante las últimas semanas
hemos presenciado probablemente la peor
crisis financiera en la historia reciente de Wall Street - y persiste una
tremenda incertidumbre respecto a la economía de los Estados Unidos y sus
repercusiones en los mercados
globales.
Sin duda éste ha sido un año
extraordinario, con una campaña presidencial en EE.UU a punto de definirse, con
sorpresas de la talla de la inclusión de Sarah Palin en la campaña
de McCain (hasta ese momento prácticamente una desconocida a nivel nacional), y
pareciera que no hay día que pase en que no nos encontramos con nuevos giros en la economía o la campaña presidencial de EE.UU. Sin ir más lejos, con
fecha de hoy finalmente se aprobó el plan
de rescate de US$700 billones después de haber sido rechazado sorpresivamente a principios de semana por la Cámara de Representantes del
Congreso de EE.UU creando una
crisis de proporciones en los mercados mundiales.
Pero el punto de este artículo
es cómo la crisis financiera ha afectado a Silicon Valley y si el estatus de
esta región como centro de innovación y emprendimiento a nivel norteamericano y
global se encuentra en peligro.
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Históricamente la innovación y emprendimiento no son constantes, más bien se producen a través de ciclos u olas. En Silicon Valley se habla de cuatro olas importantes de innovación: la primera en los años '50, con el desarrollo de ondas electromagnéticas - financiada mayoritariamente por la industria de defensa, luego en los '60 fue el turno de los semiconductores y circuitos integrados; en los '80s los computadores (desktop y PCs) y en los '90 fue el turno de Internet, que terminó por explotar a través de la famosa burbuja punto-com.
Esta semana la NVCA publicó una interesante estadística: el monto de dinero levantado por los inversionistas de riesgo (VCs) durante el segundo semestre de 2008, US$9.1 billones a través de 71 fondos, lo que significa que sólo en 2008 se han levantado aproximadamente US$16.1 billones a través de 130 fondos.
Estas cifras demuestran que a pesar que muchos hablan de una recesión en la economía de Estados Unidos, acentuado por el reciento tumulto que se ha producido con el intento de rescate de Fannie Mae y Freddie Mac por parte del gobierno, los VCs y sus inversionistas institucionales siguen positivos frente a la capacidad de emprendimiento e innovación de Estados Unidos y están adoptando una visión más a largo plazo, un signo muy sano y optimista frente al futuro.
De hecho, Silicon Valley sigue sorprendentemente firme a pesar del estado general de la economía nacional, liderando por lejos el mundo del emprendimiento e innovación (hubo record de ventas en 2007 entre las 150 principales empresas de Silicon Valley por un monto de US$450 billones, aunque se estima que el crecimiento en 2008 va a ser menor). Y esto a pesar que los mercados de capitales no están otorgando la liquidez de otrora, problema mitigado en parte por el hecho que existe un mercado de adquisiones (M&A) mayor que antes y algunos señalan que a pesar de una baja de la economía nacional, Silicon Valley ha resistido porque las empresas de tecnología más importantes de la región cuentan con muchas reservas de dinero, limitando su necesidad al crédito; muchos de sus negocios se producen en el extranjero, donde el gasto se mantiene fuerte; la baja del dólar ha incrementado sus exportaciones; y las industrias emergentes, como clean tech, siguen creciendo a una tasa muy fuerte.
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Ayer tuvo lugar el evento “Patagonia 2.0” en Girvan Institute of Technology (Santa Clara, California) donde expusieron las empresas Needish, Bligoo, ZetaCorp, Reactor, Gaaper, Meeting, Popego y Metrik – todas empresas “web 2.0” latinoamericanas: siete provenientes de Chile (las que fueron apoyadas en parte por la CORFO para asistir a la Web 2.0 Expo en San Francisco) y una de Argentina (Popego).
Me pareció que el evento estuvo notable y que constituyó en cierta medida un hito para emprendedores latinoamericanos en Silicon Valley. De partida, un par de VCs locales - Alex Mendez, de Storm Ventures y Sergio Monsalve, de Norwest Venture Partners hablaron en general de la industria del venture capital en EEUU, de los fondos que manejan, y de su interés por invertir en empresas de A. Latina (un interés por cierto muy inusual entre VCs locales). Luego, el formato del evento consistió en un “elevator pitch” de 10 minutos por empresa con feedback posterior de parte de los VCs – sin duda uno de los highlights del evento - y un lujo considerando lo difícil que es atraer la atención de cualquier VC en esta zona (a este evento asistieron, entre otros, NeoCarta Ventures, Trident Capital y Jafco Ventures).
Junto a este evento la mayoría de la delegación participó de una reunión/charla la noche anterior en la universidad de Stanford con el profesor Henri S. Rowen, un senior fellow del Hoover Institution y del Asia-Pacific Research Center (y Profesor Emerito de la escuela de negocios de Stanford) y la discusión giró en torno a la historia de Silicon Valley como polo tecnológico (libro recomendado: The Silicon Valley Edge) y la historia del auge de algunos países de Asia en temas de tecnología e innovación (como Taiwán, China, India, Singapur, Corea del Sur, etc.)
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En este post voy a intentar dar un paso atrás y analizar, con un prisma de Silicon Valley, a nuestra querida región latinoamericana “in the big picture” como dicen los norteamericanos, por lo menos en lo que se refiere a tecnología y educación – los temas principales de Enjambre.
El estar inmerso en la mitad de la campaña presidencial norteamericana da para pensar en muchas cosas, y en lo personal me ha hecho reflexionar sobre el futuro de América Latina y su rol en este mundo cada vez más globalizado. Como muchos se habrán dado cuenta leyendo mis posts anteriores, uno de los temas que más me apasionan es el posicionamiento (o mejor dicho inclusión) de América Latina como un jugador relevante en el partido, para dejar de estar relegado a su puesto habitual de suplente (y secundario) en la banca. Pero después de vivir por casi ya cuatro años en este país, puedo decir que la actitud frente a nuestra región (y lo digo en base a mi experiencia en Silicon Valley, probablemente la región más innovadora y dinámica de los EE.UU) sigue siendo de una indiferencia y hasta irrelevancia casi absoluta.
He comenzado a leer la biografía de Barack Obama “Dreams from my father: a story of race and inheritance” y me parece interesante rescatar varias cosas del libro y hacer algunos paralelos con América Latina. Una constante del libro es la lucha y desafío de Obama por sobresalir en la sociedad norteamericana donde siempre ha existido una discriminación hace la minoría de raza negra, y en el caso personal de Obama, esta lucha (por forjar su propia identidad) se acentúa aún más por ser de “origen multirracial” ie.: su madre es blanca de clase media proveniente de Kansas, y su padre (ausente casi toda su vida) africano de Kenya y de origen musulmán. El improbable ascenso de un joven de raza negra en este país no es nada nuevo, pero refleja en parte la realidad de cualquier minoría en este país, y en lo que se refiere a este artículo, a los latinos.
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Cada año la revista Forbes publica “The Midas List” con un ranking de los 100 inversionistas más importantes de la industria de la tecnología, que incluye naturalmente a los “venture capitalists” (VCs) más relevantes de la industria.
Un hecho notorio es que la gran mayoría de estos inversionistas está en la costa oeste de EE.UU y los VCs de Silicon Valley ocupan un lugar preeminente en la lista. El ranking está encabezado por John Doerr (de Kleiner Perkins Caufield & Byers) seguido por Mike Moritz (de Sequoia Capital), ambos inversionistas institucionales originales en Google y miembros de su directorio (aunque Mike Moritz ya dejó su puesto en dicho directorio). Entre otras cosas se hace referencia a la inversión inicial de estos VCs en Google, que fue de aprox. US $12 millones por cada fondo, equivalente a 24 millones de acciones de la época – o sea, compraron las acciones en aprox. 50 centavos por acción, por lo que se podrán imaginar el éxito rotundo de sus inversiones con la valuación actual de Google, que ha llegado a sobrepasar los US $200 billones con un precio por acción de US $747 en Nov. '07 (se dice que el “stake personal” de estos inversionistas en Google excede US $800 millones de dólares…)
Otro dato interesante es que las adquisiciones o aperturas a la bolsa de empresas apoyadas por VCs durante el año 2007 totalizaron US $34 billones de dólares a través de 86 IPOs y 304 adquisiciones. Durante el último trimestre de 2007 se hicieron 31 IPOs – más que en cualquier trimestre desde el tercer trimestre de 2000 – por un valor de US $3 billones.
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Uno de los posts notables que he leído sobre emprendimiento fue escrito por Marc Andreessen sobre el fenómeno de los "serial entrepreneurs" de Silicon Valley, tema al que me referí en parte en un post anterior y que trata de explicar por qué hay emprendedores que pudiendo tomar el camino fácil y/o relajarse en la vida después de haber "triunfado" con un IPO o vendiendo sus empresas (muchas veces en cientos o miles de millones de dólares) vuelven a insistir en crear nuevas empresas una y otra vez ("Why do people keep going and start new companies when they could just park it on a beach and suck down mai tais?")... En resumen, ésta es la respuesta que da Marc Andreessen: 1) Hay muchos tipos de personalidades y motivaciones en Silicon Valley: algunos emprendedores son "mercenarios" - obtienen un hit y se salen. Otros aman la tecnología y el negocio es solo un efecto secundario. Otros simplemente aman crear empresas; 2) Siempre han existido emprendedores seriales - pero ahora hay más cantidad de emprendedores que nunca. Varios factores influyen en este auge: a. Hay simplemente más emprendedores - en parte gracias al impresionante auge de la industria del venture capital y la cultura de los "start-ups" en los últimos 10-15 años (para dar algún contexto, el monto invertido por VCs en EE.UU. solo durante el tercer trimestre de 2007 (3Q07) fue aproximadamente US $8.1 billones en 635 transacciones, comparado con US $7.5 billones invertidos en 727 transacciones durante 2Q07. El monto invertido en 3Q07 fue el mayor monto invertido en un trimestre desde 1Q01 - ver reporte de Fenwick and West); b. Muchas de las nuevas empresas se desarrollan más rápido que en el pasado. Por ejemplo, Microsoft y Oracle trabajaron 10 intensos años antes de abrirse a la bolsa (ambos fundados en '76 con IPO en '86) con un par de cientos de empleados en esa fecha - versus ahora, cuando muchas empresas son creadas, desarrolladas y vendidas (o abiertas a la bolsa) en solo unos cuantos años (ejemplos notables incluyen Google - fundada en 1998 y abierta a la bolsa en 2004 - con una valoración actual de casi US $200B!, YouTube - fundada en 2005 y vendida a Google en US $1.6B solo 17 meses después, o Skype - fundada en 2002 y vendida a e-Bay en US $2.6B en 2005); c. El proceso puede ser tan rápido que los emprendedores se "liberan" más rápido, por ende hay una tendencia a que los emprendedores sean más jóvenes y tengan más energía que los emprendedores del pasado, que habrían dedicado quizás 10, 20 o 30 años en construir una sola empresa, y que tal vez no querrían volver a dedicar ese nivel de esfuerzo en construir una nueva empresa; d. Dado la mayor rapidez de este ciclo, cuando se empieza la empresa #2 se puede asumir que no necesariamente se van a consumir los próximos 10, 20 o 30 años - y que por lo tanto se podría construir una empresa exitosa en tan solo 5 a 8 años como máximo, por lo que no hay un compromiso de por vida en el próximo emprendimiento; e. Esto hace que sea más fácil decir "OK - si funcionó una vez, lo voy intentar de nuevo"; f. La cultura "start-up" de Silicon Valley está más fuerte que nunca - desde el acceso a financiamiento, a la contratación, ejecutivos, abogados, contadores, banqueros, etc. Los procesos están más simplificados - en un sentido macro. El factor "pain in the ass" es simplemente menor; g. En términos de "exit strategies", sigue existiendo la posibilidad de abrirse a la bolsa, pero el gran cambio se ha dado gracias al auge de las fusiones y adquisiones (M&A), las que han crecido enormemente como opción de liquidez. Hay muchas empresas grandes en Silicon Valley que han ido perfeccionando el arte de adquirir empresas más chicas - produciendo incentivos para la creación de una mayor cantidad de start-ups y en efecto comprimiendo los ciclos de desarrollo de las empresas (adquisiciones de "venture backed companies" durante 3Q07 subieron notablemente, sumando 90 transacciones a un valor de US $10.5 billones, comparado con 89 transacciones a un valor de US $8.1 billones en 2Q07. Las cifras de 3Q07 corresponden a la mayor actividad adquisitiva trimestral en términos monetarios desde 2000. Aún cuando el número total de adquisiciones haya declinado, el precio promedio por adquisición ha incrementado durante 2007, desde US $51 millones en 2006 a US $89 millones en 2007. El tiempo desde financiamiento inicial a M&A promedia siete años - ver reporte de F&W más arriba). 3) Es impresionante la cantidad de empresas realmente revolucionarias que se han fundado, por lo menos en parte, por personas sin experiencia previa. Google (Brin y Page), Yahoo (Yang y Filo), Facebook (Zuckerberg), etc. Y cuando hay algún "young kid" con una idea genial liderando una de estas empresas, generalmente hay algún asesor experimentado apoyándolo - Google (Schmidt, Doerr, Moritz), Yahoo (Moritz, Koogle), Facebook (Thiel, Breyer); 4) Analizando más a profundidad las motivaciones de los grandes emprendedores seriales, los temas dominantes serían los siguientes: a. El deseo de probarse a uno mismo - ya sea "puedo hacerlo de nuevo - no fue suerte la primera vez" o "fui un socio minoritario la ultima vez, ahora quiero ser el socio principal" o "fui despedido de mi última empresa, ahora voy a mostrarle a esos malditos VCs lo bueno que soy!" o algo por el estilo; b. El deseo de continuar trabajando y ser productivo - "tengo 26, 30 o 34 años, tengo mucha energía, tengo que seguir activo y claramente no voy a trabajar para alguna megaempresa o ser otro aburrido VC... obviamente necesito crear otra empresa!"; c. Amar la tecnología o una nueva idea - hay más de esto que lo que la gente cree; d. Un sentimiento que estamos en un tiempo y espacio único donde es posible crear, desarrollar y ser exitosos en varios emprendimientos - y sería una lastima dejar pasar la oportunidad de continuar siendo parte de tal momento (según Mark Andreesen, ésta es su gran motivación); e. Riqueza (ya sea para fines personales o filantrópicos); Para cualquier emprendedor serial, probablemente una mezcla de los anteriores. 5) Hay oportunidades enormes. No es ningún accidente que empresas como Google, Facebook o PayPal hayan crecido tanto, y aparentemente de la noche a la mañana. "Por primera vez en la historia, hay un mercado global de 1+ billón de gente, todos conectados por medio de un network interactivo a sólo un click de distancia. Eso es impresionante. Y a este mercado se agregan 100 millones de personas por (Leer más)
Esta semana la National Venture Capital Association publicó los resultados de una nueva encuesta a los inversionistas de capital de riesgo de EEUU sobre las predicciones para el año 2008 US 2008 VC Predictions. La primera pregunta de la encuesta es cuanto van a invertir los VCs durante 2008: 71.3% respondió entre 20 y 29 billones de dólares; 24.6% respondió entre 30 y 39 billones de dólares. OK, first thought: this is serious money. Pero la segunda pregunta golpea con mayor fuerza: "Of which single global investment region are you most leery?" o sea "cual es la región del mundo ?para invertir' que mas le produce suspicacias o donde menos tiene confianza". Bueno, cual creen que es la respuesta? Ni mas ni menos que 36.5% responde que la peor región es Sudamérica - lejos por delante de China con 27.5% o Europa del Este con 16.8% de los votos. Hmmm. Me quedo pensando en la pregunta "most leery" veo el diccionario para mayor precisión: "leery: suspicious or distrustful, wary". Y bueno, hace rato que vengo escribiendo sobre cómo América Latina se está quedando en el camino en términos de innovación global, pero esto ya suena terrible "most leery"... Pero ante el pesimismo norteamericano hay que ser positivos frente al tema. De hecho, lo más probable es que la mayoría de estos VCs nunca hayan viajado a Sudamérica y que sus suspicacias provengan más sobre la ignorancia de la región (por lo menos eso me gustaría pensar) porque éstos son inversionistas de tecnología - y por lo tanto su eje torna naturalmente entre EEUU, Asia y Europa. El resto casi ni cuenta para ellos (no obstante, y aunque no sea VC, esta semana se publicó que Larry Page y su mujer pasaron por Argentina durante su luna de miel...) Sin embargo, todos los que crecimos en América Latina sabemos muy bien que existe talento en la región. De hecho, mucho talento. Pero, por qué entonces los inversionistas están tan "leery" de Sudamérica? A mi me parece que el problema se radica, en parte, en el hecho que no existe una conexión todavía entre los grandes inversionistas de EEUU (quienes siempre están en busca de dealflow en innovación y tecnología) y los mejores talentos de Sudamérica. Por una parte, los inversionistas están permanentemente buscando las mejores tecnologías, innovaciones y el mejor talento, pero no tienen ningún (o muy poco) acceso a Sudamérica. Por otro lado, están los emprendedores en Sudamérica que no tienen idea como (o les cuesta mucho) acceder a los inversionistas de Silicon Valley o derechamente no han venido a levantar sus empresas a EEUU por falta de visión o recursos. Claramente existe una barrera geográfica y cultural, pero en un mundo globalizado esta barrera debiera caer por su propio peso. Pensemos en como los emprendedores de India, China e Israel (por nombrar algunos ejemplos notables) vinieron a Silicon Valley y levantaron sus empresas desde aquí (y muy exitosamente). Me parece que el próximo paso natural es que los mejores emprendedores latinoamericanos hagan la transición hacia el mercado más importante del mundo: EE.UU. Sin embargo, para que esto suceda se tiene que continuar fomentando la educación, tecnología e innovación a nivel local y solo así podremos ver surgir de vez en cuando unos cuantos emprendedores que sean capaces de levantar los próximos Intel, Google, Oracle, Yahoo!, Cisco, HP, etc. Por lo tanto, estoy optimista (y no leery!) sobre el hecho que en los próximos años veremos surgir algunas estrellas de nuestra región en EE.UU. De hecho justamente hace un par de semanas me reuní con Wenceslao Casares, ex socio fundador y CEO de Patagon, que justamente está aquí en Silicon Valley levantando su nuevo venture - otra señal que me hace pensar que pronto veremos una nueva ola de emprendedores latinoamericanos que van venir a competir y triunfar en las grandes ligas de EEUU.

El tema de la transferencia y comercialización de tecnología es un tema cada vez más relevante dentro del marco de la innovación global y que, tal como en el caso del "capital de riesgo", me parece que no ha tenido mucha difusión o desarrollo en Chile y que por lo tanto es importante de abordar.
El proceso de transferencia de tecnología implica una transferencia de propiedad intelectual desde la entidad donde se concibe (por ejemplo una universidad, un centro de investigación, un ente público o gubernamental, una empresa, etc.) a otra organización que va a aplicar dicha tecnología, generalmente con fines comerciales.
Para dar un contexto a este tema, en los Estados Unidos la transferencia de tecnología (desarrollada en las universidades) agarró vuelo, en parte, gracias a una legislación federal publicada en 1980 denominada "Bayh-Dole Act" ('University and Small Business Patent Procedures Act') que, entre otras cosas, dio el control de la propiedad intelectual a las universidades, pequeñas empresas y sociedades sin fines de lucro cuyas investigaciones e inventos fueran financiadas (total o parcialmente) con fondos del gobierno federal norteamericano. Esta legislación dio vuelta la presunción del titulo permitiéndole a estas organizaciones obtener el titulo de un invento, además de otorgar mayores incentivos para los inventores (antes de la promulgación de esta ley el gobierno federal había acumulado 30,000 patentes licenciando comercialmente tan solo aprox. el 5% de las mismas). De esta manera las universidades pasaron a ser dueñas de su propiedad intelectual, pudiendo licenciar y comercializar los frutos de la investigación científica desarrollada dentro de sus aulas.
Por lo tanto, se podría decir que la "industria de la transferencia de tecnología" es una industria relativamente nueva, que no tiene más de 30 años de desarrollo en los Estados Unidos, por lo menos en la forma que se desarrolla actualmente.
En septiembre de 2006, Milken Institute (un "think tank" fundado por Michael Milken, el mismo gurú financiero que durante fines de los años setenta y comienzos de los ochenta dominó Wall Street a través de sus famosos "junk bonds" y que paradójicamente terminó en la cárcel acusado de fraudes financieros) publicó un paper denominado "Mind to Market: A Global Analysis of University Biotechnology Transfer and Commercialization", que examina a profundidad el tema de la transferencia y comercialización de biotecnologías desarrolladas por las universidades a nivel global (ojo con la mención de Chile en las páginas 292 y 293) y también desarrolla un amplio análisis sobre el tema de la transferencia y comercialización de tecnología en general.
Algunas de las conclusiones de este informe:
1) Las universidades norteamericanas lideran en términos de invenciones, patentes registradas y otorgadas, e ingresos provenientes de licencias de tecnología. Sin embargo, las universidades europeas sobrepasan a sus pares norteamericanos en cantidad de 'start-ups' establecidos;
2) La investigación científica tiene una alta tasa de retorno, "cada incremento de 10 puntos en el "Research Papers score" contribuye USD $1.7 millones adicionales al ingreso anual de licencias ("annual licensing income");
3) Inversiones en oficinas de transferencia de tecnología (OTTs) también ofrecen altas tasas de retorno. Por cada USD $1 de inversión en personal de OTT, la universidad recibe un poco mas de USD $6 de ingreso por licencias. Además, este informe elabora varios rankings incluyendo el "Milken Institute University Technology Transfer and Commercialization Index" que incorpora variables como patentes emitidas, licencias ejecutadas, ingresos y start-ups. Según el informe, las "top ten" universidades en términos de transferencia y comercialización de tecnologías durante el período 2000-2004 fueron las siguientes:
1) Massachusetts Institute of Technology (MIT)
2) University of California System
3) California Institute of Technology
4) Stanford University
5) University of Florida
6) University of Minnesota
7) Brigham Young University
8) University of British Columbia
9) University of Michigan
10) New York University
Sin embargo, a pesar de la relevancia que tiene la transferencia de tecnología para la innovación en los mercados globales, es también importante señalar que el proceso de transferencia de tecnología no es fácil, por decir lo menos. Un estudio elaborado por la Association of University Technology Managers ("AUTM") estableció que, en 2003, el promedio de empleados de una oficina de transferencia de tecnología de una universidad norteamericana tenía 10 empleados full time, la oficina tenía una edad promedio de 17 años y que pocas de estas oficinas eran efectivamente "rentables", queriendo decir que el costo operativo de la mayoría de los OTTs era mayor que los retornos obtenidos a través de la venta y licencias de su propiedad intelectual. Más aún, el proceso de transferencia de tecnología es muy intensivo en cuanto a recursos. Por ejemplo, las universidades y centros de investigación en Canadá invirtieron USD $2.6 billones en 2005 y reportaron 1177 inventos, lo que equivale a USD $2.2 millones "por invento". En los Estados Unidos, la figura es de USD $2.5 millones por invento.
Interesante resulta leer algunos de los datos de la oficina de transferencia de tecnología de la universidad de Stanford (OTL) (las cifras de abajo son del 2005 y están acumuladas desde la apertura de OTL en 1970):
Ingresos (USD): $1,027,658,000
Patentes otorgadas: 1,518
Montos otorgados (USD): 1) OTL RESEARCH INCENTIVE FUND: $37,115,000; 2) Inventores: $114,300,000; 3) Departamentos (de las Escuelas): $129,300,000; 4) Escuelas: $127,400,000
También es destacable la siguiente frase del último reporte anual de Stanford OTL:
"La industria de transferencia de tecnología cabe fácilmente en el fenómeno del "long tail", donde la mayoría de los royalties proviene no solo de unos pocos "top moneymakers" pero también del conjunto de ingresos de varios productos licenciados. Tres inventos generaron 66% de los ingresos de royalties acumulados de OTL mientras que el resto de los aproximadamente 1,400 inventos generaron 34% de los royalties. En 2005-2006, un solo invento generó 48% de los ingresos, el resto provino de 469 inventos. Stanford tiene la suerte de tener tanto 'big winners' como un flujo constante de ingresos e inventos que proveen una sólida base de royalties para la universidad. No se persigue la transferencia de tecnología como un medio de enriquecimiento, aunque los royalties a menudo reflejan el impacto de una invención particular en la sociedad".
A modo anecdótico cabe señalar que Stanford liquidó en USD $336 millones (y eso que fue a un precio por acción mucho menor que los actuales USD $673) las acciones que recibió de Google (la tecnología inicial de Google fue desarrollada en la universidad de Stanford y licenciada a Google).
Ahora, si bien el tema de la transferencia y comercialización de tecnología está en pañales en Chile, vale la pena entender lo que se está haciendo en los países desarrollados y aprender de sus experiencias y "best practices"... un buen caso de estudio es justamente la historia de OTL - descrita aquí por Hans Wiesendanger, senior licensing associate de OTL. (Leer más)
Hace un poco mas de un mes NVCA (National Venture Capital Association) y Deloitte & Touche USA LLP publicaron un reportaje sobre las tendencias globales en la industria del capital de riesgo y una de las cosas que llaman la atención es la falta de interés de los inversionistas de capital de riesgo en América Latina (y para qué hablar de Chile). Ante la pregunta sobre donde les gustaría ampliar su foco de inversión, América Latina solo aparece mencionado colateralmente como “otros” junto a Africa y Medio Oriente (excluyendo Israel). El interés de los inversionistas norteamericanos en esta región corresponde a un magro 5%; e inversionistas europeos y del Asia-Pacifico ni siquiera mencionan a América Latina como foco futuro de inversión. La verdad es que estas estadísticas ya no sorprenden – a fines del 2005 entrevisté a mas de 40 fondos de inversión en Silicon Valley para un reportaje sobre la industria del capital de riesgo. Para algunos de estos inversionistas “América Latina era para ir de vacaciones, pero no para invertir”. De hecho, a la fecha solo hay un fondo en Silicon Valley que se ha aventurado a invertir “institucionalmente” en Brasil a través de su modelo de franquicia Para entender este fenómeno es necesario también explicar que la industria del capital de riesgo es una industria eminentemente local – de hecho uno de los fondos mas conocidos de Silicon Valley era famoso por invertir en empresas que debían estar a una distancia “alcanzable en bicicleta desde la oficina”. Si bien esta regla exagera el punto, la idea de los “venture capitalists” es invertir en empresas innovadoras emergentes, en “the next big idea”, participando activamente en la formación y crecimiento de dichas empresas. Algunos de los fondos estrellas como Kleiner Perkins Caufield & Byers (uno de los fondos mas prestigiosos de Silicon Valley, cuyo portfolio incluye a Google, Amazon, Netscape, AOL, Sun y Genentech, entre muchos otros) y Sequoia Capital (otro fondo de igual o mayor prestigio, cuyo notable portfolio incluye a Apple, Oracle, Cisco, Yahoo!, Google y YouTube…) hace varios años que han empezado a invertir agresivamente en mercados emergentes, sobretodo China, India e Israel. Lamentablemente esta tendencia excluye totalmente a América Latina y peor aún, esta región pareciera no estar ni en el mapa de la innovación global. La falta de América Latina en estos estudios es preocupante. En contraste, otro estudio reciente revela interesantes estadísticas sobre el efecto de los inmigrantes emprendedores y profesionales en la competitividad de los Estados Unidos, del cual cabe destacar las siguientes estadísticas: - Aproximadamente la mitad (47%) de los socios fundadores de empresas privadas de tecnología en EEUU son inmigrantes y casi dos tercios (66%) de dichos inmigrantes han fundado (o intentan fundar) nuevas empresas en los Estados Unidos. Más aun, el 40% de las empresas de tecnología transadas en los mercados de capitales de EEUU fueron fundadas por inmigrantes;
- Empresas fundadas por inmigrantes e inicialmente financiadas con capital de riesgo tienen hoy una capitalización bursátil de más de $500 billones en EEUU;
- En los últimos 15 años, inmigrantes han fundado 25% de todas las empresas financiadas con capital de riesgo que eventualmente se abrieron a la bolsa de EEUU; y
- Empresas públicas originalmente financiadas con capital de riesgo y fundadas por inmigrantes emplean hoy aproximadamente 220.000 personas en los Estados Unidos y más de 400.000 personas globalmente.
Estos números reflejan que EEUU sigue siendo un polo de atracción para los mejores innovadores del mundo, pero nuevamente nos encontramos con otro dato preocupante: de todos los inmigrantes que fundaron empresas de tecnología en EEUU originalmente financiadas con capital de riesgo y que hoy transan en bolsa no hay ninguna mención específica a emprendedores latinoamericanos (ver Pág.16), lo que no quiere decir que no haya ninguno, pero refleja simplemente el poco peso de los emprendedores latinoamericanos en el mercado de la innovación global y uno no puede sino pensar que hasta que eso no cambie seguiremos agrupados en la tan poco digna categoría de “otros”.
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